CADA QUE LLEGA EL FRÍO, los padres de familia inundan las redes sociales cuestionando si hay clases o no, y la respuesta es siempre la misma, pues el criterio no ha cambiado en años y todo indica que seguirá igual por largo tiempo.
Los lineamientos son simples; a partir de 5 grados centígrados hacia abajo, queda a consideración de los padres de familia llevar a sus hijos a las escuelas, claro, hablando de nivel básico y de educación pública; mientras que a partir de los cero grados centígrados o menos, no hay clases presenciales.
Si bien estas dos consideraciones se ha mantenido así por largo tiempo, la pandemia que ya está cumpliendo seis años, trajo consigo la modalidad de clases en línea y/o trabajos a distancia, por lo que en teoría no se pierden las clases, sino que se mudan temporalmente al hogar, donde los alumnos pueden permanecer cómodos y sin exponerse al frío; pero en la práctica, tal vez no en todas, pero sí en muchos planteles, un día de bajas temperaturas es una jornada perdida.
Además, mientras que algunos padres si tienen una genuina preocupación en cuanto a exponer a sus hijos a las bajas temperaturas, es claro que también hay un segmento que solo busca la excusa para no levantarse tan temprano ese día para llevar a sus hijos a la escuela.
EN LAREDO se preparan ya para lo que llaman una inminente construcción del muro, por lo que a este punto parece que ya no es tema protestar, cabildear o negociar contra eso, básicamente solo estarán midiendo el impacto que este podría tener.
Obviamente es claro que contra la Administración Trump no hay pero que valga, y menos cuando amenaza con retirar fondos a las comunidades santuario.
