PASADIZO SECRETO

Atrapado y sin salida

Escrito en OPINIÓN el

El intercambio constante de textos, así como de imágenes en el umbral del Año Nuevo dio constancia de que millones de personas tenían en sus manos ese dispositivo portátil, confirmando y de igual modo que la humanidad y ante estos está prácticamente “amarrado”, atrapado y sin salida.

Teléfonos móviles que en los últimos años se han posicionado en la vida de los seres humanos y ya casi sin importar la edad, pues visto es hoy en día que incluso a los mismos bebés, en lugar de darles esa tradicional “sonaja” para entretenerlos, los padres y madres les ofrecen esa maravilla tecnológica como es el teléfono celular.

Los niños, niñas, jóvenes, adultos, abuelos, personas de cualquier nivel académico, estudioso, trabajador, empresarial, políticos, profesores, catedráticos, directores o rectores escolares o de universidades, de estos últimos sorprende que de igual modo todos participen de esta dinámica cuando en sus tiempos eran prácticamente sus principales opositores.

Según el cocreador del iPhone, Tony Fadell, este fenómeno se debe a que las pantallas hoy en día están por todos lados, distrayendo, interrumpiendo actos importantes de cada individuo, interpretando esto como ese gran problema, al afirmar que la adicción está prácticamente integrada a estos dispositivos móviles.

Reconocer que los propios padres y madres de familia impulsores de la educación hogareña, como promotores de las buenas costumbres, dirigentes obligados a enseñar diversas actividades físicas que contribuían al orden y disciplina del hogar, a conservar las tradiciones, visible es que han dejado el regaño a un lado ante esas “prácticas ociosas” de sus hijos o hijas, esto al estar y por igual inmersos ante las pantallas de los atrapantes aparatos móviles.

Preocupante es ante esta débil humanidad, como es que un simple aparato de comunicación los ha absorbido, atraído y por completo hasta el grado de generar la inevitable sujeción que no lo deja separarse ni un instante de él, al no lograr dominarlo, mantener pues esa ya necesaria abstinencia.

¿Cuántas décadas faltaran para ver el final de este episodio llamado teléfono celular o móvil? ¿En verdad desaparecerá como tal?, y de suceder esto, ¿se estaría llegando entonces a la conclusión de toda interacción como se conoce, como se está desarrollando hasta el día de hoy?

No, no se trata de juzgar ni mucho menos reprender a la tecnología por lo que le está proporcionando a la humanidad a través de la comunicación móvil, sino más bien a lo que está provocando ante esta sociedad que quizás no estaba preparada para recibirlo con tanta rapidez.

Tony Fadell ha externado esa preocupación a que estos aparatos están siendo diseñados para adaptarse en gran proporción a las necesidades individuales, más que para la familia o la propia comunidad en general. Todos, y no tan solo los jóvenes como se solía decir antes y ante cualquier invento o instrumento de entretenimiento o aparato de comunicación, están inmersos en ellos, provocando sí ese acercamiento a distancia a través de estos modelos de comunicación, pero desafortunadamente experimentando ese distanciamiento, ese “enfriamiento” físico cuando se está de persona a persona.

Cierto es que estas nuevas herramientas tecnológicas han favorecido mucho a la humanidad, en cuestión de conocimientos y verdades que antes se ocultaban, se han evidenciado y denunciado muchos malos actos, pero cierto es también que ese “exceso” de información y exposición está generando entre la sociedad un “abaratamiento” de la moral al tener conciencia, pero no presencia.

Ha tenido cosas buenas, quizás catalogadas de excelentes, sin embargo y de ese mismo modo, ha contribuido a que la sociedad “copie” esos actos no tan buenos, no tan saludables, no tan benéficos tanto para la convivencia como para el desarrollo humano.

Se puede decir que la tecnología implementada en los teléfonos móviles ha aligerado muchas operaciones que antes eran tediosas y tardadas, pero convirtiendo del mismo modo a los seres humanos en autómatas en donde casi forma parte robotizada de toda actividad a través de estos generada.

Ante esto quizás tenga mucha razón el mismo cocreador del iPhone Tony Fadell conocido mundialmente como el “padre” de este instrumento móvil al comentar lo siguiente: “A veces despierto con pesadillas y sudores, reflexionando sobre qué hemos traído al mundo que hace explotar los cerebros de las personas cual si fuera una bomba nuclear”.