La ANAM es una gran inversión que trajo literalmente miles de empleos para su construcción y la derrama que deriva de todos los trabajadores de la construcción que gastan parte de su sueldo en la ciudad, pues muchos son foráneos; pero el verdadero efecto multiplicador está por verse.
Si usted comienza a buscar propiedades en los alrededores del complejo de oficinas de la Agencia Nacional de Aduanas de México, próximo a abrirse en Nuevo Laredo, se habrá dado cuenta que estas ya comenzaron a rehabilitarse y sus precios se inclinan ahora a una inminente demanda, consistente con la llegada de cientos y hasta miles de trabajadores para la dependencia.
La repentina mudanza de tantos trabajadores y sus familias, traerá una enorme demanda de productos y servicios, desde educación para los hijos, obviamente la vivienda que mencionamos anteriormente, ropa, calzado, alimento y hasta esparcimiento, que beneficiará principalmente a quienes hayan tenido la visión de adelantarse un poco a este fenómeno.
Claro, los negocios ya instalados y lo que estén por venir también se beneficiarán enormemente, especialmente aquellos que estén por el sector, además de que naturalmente se habría de impulsar una transformación natural, con algunas propiedades originalmente habitacionales, pasando a un giro comercial, precisamente atendiendo la demanda que está en puerta.
Si bien el complejo tendrá ya sus módulos habitacionales, comercios y restaurantes, incluso una sucursal bancaria, éstas serán más que nada una comodidad, sin embargo, aunque en teoría será una pequeña ciudad, los trabajadores y sus familias buscarán incorporarse de lleno a la dinámica de la ciudad, pues algunos optarán eventualmente por una casa en vez de departamento, además de que las opciones de esparcimiento estarán fuera de ese predio.
Faltan solo algunas semanas para que sea inaugurada la nueva sede, que traería de nueva cuenta una visita presidencial y el efecto que le describimos en las líneas anteriores.