COMPARTIENDO OPINIONES

El Gordo de la Lotería

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Es quizás el sorteo de lotería más esperado en España. La mayor cantidad de dinero sorteada en una rifa. Todos los periódicos españoles reseñan esta rifa y los lugares donde hay ganadores pronto serán conocidos. A pesar de muchos de estos artículos, el encabezado de uno de ellos, me llamó la atención: “¿Y si te toca el Gordo?”, en que, a pesar de que las posibilidades para obtenerlo son ínfimas, subraya lo que deberíamos de hacer en el caso de que uno sea afortunado, recordándonos que muchas veces, estos premios se han convertido en una pesadilla para quienes lo ganan.

Sin embargo, podríamos decir que en Navidad, todos hemos sido ganadores con el nacimiento de Jesús, como también, muchos de nosotros no sabemos cómo “tratar” este premio, no lo aprovechamos, o bien, no nos interesa recibirlo.

Encontré esta recopilación de pequeñas reflexiones del Papa Francisco sobre la Navidad, que nos muestra como recibir este valioso premio. Y lo que lo hace más valioso es que, aun sin merecerlo, lo hemos recibido.

“La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien estar un poco en silencio, para oír la voz del Amor”.

“La Navidad no se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: un pueblo en camino, y a nuestro alrededor y dentro de nosotros hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz que nos invita a reflexionar en el misterio de caminar y de ver”.

“La vida tiene que ser vivida con bondad, con mansedumbre. Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, porque Él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros. Podemos abrirle nuestro corazón y suplicarle: ‘Señor, ayúdame a ser como tú, dame la gracia de la ternura en las circunstancias más duras de la vida, concédeme la gracia de la cercanía en las necesidades de los demás, de la humildad en cualquier conflicto’”.

“El pesebre nos dice que Él nunca se impone con la fuerza. Recuerden bien esto. Para salvarnos no ha cambiado la historia con un milagro grandioso. Ha venido con gran sencillez, humildad, mansedumbre. Dios no ama las imponentes revoluciones de los potentes de la Historia y no utiliza la varita mágica para cambiar las situaciones. Se hace pequeño, se hace niño, para atraernos con amor, para tocar nuestros corazones con su humilde bondad; para conmover con su pobreza a quienes se esfuerzan por acumular los falsos tesoros de este mundo”.

“Durante la próxima semana, por favor, intentemos encontrar un momento para hacer una pausa, estar un poco tranquilos e imaginar a la virgen María y San José en su camino a Belén. Imaginen su viaje, sus adversidades, pero también su alegría y entusiasmo al encontrar un lugar (donde quedarse); su preocupación y todo lo demás. Las escenas navideñas pueden ayudarnos mucho con ello. Intentemos experimentar la verdadera Navidad, la Navidad de Jesús”.

“Estamos llamados a alisar los hundimientos producidos por la frialdad y la indiferencia, abriéndonos hacia los otros con los mismos sentimientos de Jesús, es decir, con aquella cordialidad y atención que se hace cargo de las necesidades del prójimo”.

“No podemos rendirnos ante las situaciones negativas de cerrazón y de rechazo, no debemos dejarnos someter por la mentalidad del mundo, porque el centro de nuestra vida es Jesús y su palabra de luz, de amor, de consuelo”.

“Jesús es la sonrisa de Dios porque vino a darnos el amor del Padre. Su mensaje fue acogido por María y José que han reconocido en su sonrisa la misericordia de Dios para ellos y para todos aquellos que esperaban al Mesías”.

“El árbol de Navidad y el belén son signos de esperanza, especialmente en este momento difícil. Tratemos de no quedarnos en el signo: vayamos al significado, es decir, a Jesús, al amor de Dios que Él nos ha revelado, a la bondad infinita que hizo brillar sobre el mundo”.

Hasta aquí las ideas de la Navidad del Papa Francisco. No dejemos que nos roben la navidad por aquellos que la han reducido a un evento donde la sensiblería, la superficialidad o el despilfarro se han convertido en las características de una navidad que no tiene que ver con la de los que nos llamamos cristianos. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com