PASADIZO SECRETO

Nuevo Laredo en ese edificio su historia maquilaba

Escrito en OPINIÓN el

En esas épocas la actividad económica giraba hacia otros horizontes, las fábricas obligaban a dejar las parcelas y los montes, la apertura de la mano de obra femenina entonces se impulsaba, de Nuevo Laredo en ese edificio su historia maquilaba.

En esos tiempos por esos sitios ya era de mucha gente y bullicio, los camiones y los carros pasaban cual obligado oficio, los tradicionales comercios de “curios” ahí abundaban, por lo mismo de turistas el día a día éstos se inundaban.

Entonces era necesaria la instalación de otro tipo de comercios, gasolineras, loncherías hasta cantinas que hacían buenos tercios, los nacientes locales eran creados para alguna fábrica o almacén, donde justo en uno de esos iniciaba la sorprendente maquiladora Nielsen.

Después de algunos años sobre la avenida Guerrero hacia el norte se iría, en donde un enorme edificio la maquiladora Nielsen ocuparía, dejando a su paso su antigua inicial instalación, así ocupar ese moderno complejo y engrandecer su operación.

La gente de antes sí que a la Nielsen bien la ubicaban, sobre todo las féminas que en ese lugar trabajo buscaban, pues tan pronto y terminaban la academia escolar, emprendían ahí su laboral vida para su economía mejorar.

La historia así lo ha marcado por lo que no se puede negar, que muchos hombres y mujeres de la Nielsen no querían renunciar, era tan agradable el ambiente laboral, que duraban mucho tiempo hasta el jubilar.

¡Buenos días señor! Creo que la escuela está cerrada, disculpe mi atrevimiento pues veo su vista ahí muy enfocada, antes era la Nielsen de seguro lo distraje, pero me permito indicarle que de joven aquí trabajé, no puedo negarlo que por igual nostalgia me trajo a mí, pero siempre me sucede cuando yo transito por aquí.

De hecho, quisiera comentarle que era demasiado en la Nielsen el trabajo entre turnos, que acostumbrábamos las empleadas los cupones a casa el llevarnos, esto para seleccionar y muy bien acomodarlos, recuerdo que eran montones muy difícil el calcularlos.

Vaciaba las bolsas en todo el piso, mi madre, mis hermanos menores y hasta sus amigos, todos juntos trabajábamos con los cupones ¡las cuatro paredes de la sala eran testigos!, recuerdo sí que era muy fácil para todos esa tarea el empezar, pero sobre todo los más chiquillos entrada la noche se comenzaban a marchar.

¡Ah qué bonito trabajé en esa Nielsen! Le aseguro señor y gracias por escucharme, que muchos de mis compañeras y compañeros por igual a la Nielsen hoy han de añorarle.

Me impresiona el haber platicado con usted respetable dama me sincero, por igual me emociona el saber cómo es que todos apoyaban en su casa acomodando cupones con esmero, seguramente que esa faceta de su vida laboral en la Nielsen maquiladora, ha sido inolvidable al permitirle el formar parte como empleada casi fundadora.