SEGURIDAD PÚBLICA

Intenso frío y lluvia impiden festejos del Día de la Coneja en Nuevo Laredo; pocos se animaron a salir

Desde las primeras horas del día, el ambiente frío y húmedo marcaron la jornada que, lejos de la alegría habitual, transcurrió con parques y espacios públicos solitarios

Pocos, pero bien animosos
Pocos, pero bien animososCréditos: Jorge Vargas Briones
Escrito en NUEVO LAREDO el

El Domingo de Pascua, llamado popularmente en la frontera como el Día de la Coneja, se vivió este año de manera atípica en Nuevo Laredo, donde el mal clima y una persistente lluvia modificaron por completo la tradicional convivencia familiar que suele llenar parques y ranchos.

Desde las primeras horas del día, el ambiente frío y húmedo marcaron la jornada que, lejos de la alegría habitual, transcurrió con parques tranquilos y espacios públicos casi vacíos.

¿Qué desanimó a las familias a salir a festejar el Día de la Coneja?

La precipitación comenzó en la madrugada y se extendió durante buena parte del domingo, lo que desanimó a numerosas familias que cada año se organizan para salir al aire libre y compartir "la carnita asada", juegos y la clásica reventadera de huevos llenos de confeti.

A este escenario se sumó un descenso brusco de la temperatura, superior a los 20 grados, que sorprendió a más de uno al amanecer con un clima más propio del invierno que de la primavera.

Con frío y lluvia, pero con buena cara para fstejar el tradicional 'Día de la Coneja'

En la región fronteriza, la celebración del Domingo de Pascua tiene un significado especial. Es costumbre que familias de ambos lados del río Bravo, tanto en Nuevo Laredo como en Laredo, se reúnan en parques, salones de fiesta y ranchos para convivir durante varias horas. Sin embargo, este año las condiciones meteorológicas obligaron a replantear los planes y a buscar alternativas bajo techo.

Los parques que habían sido previamente limpiados y acondicionados por las autoridades municipales lucieron inusualmente solitarios.

Los parques lucieron prácticamentee vacíos

Áreas verdes que en otras ocasiones se llenan de risas, música y asadores prendidos permanecieron prácticamente desiertas, con el áreas encharcadas y los juegos infantiles mojados por la lluvia constante. La escena contrastó con la expectativa que suele rodear esta fecha, una de las más concurridas del calendario local.

Ante este panorama, muchas familias optaron por resguardarse en sus hogares. La prioridad fue evitar que los menores se expusieran al frío y a las inclemencias del tiempo, por lo que las celebraciones se trasladaron a salas, patios techados y cocheras.

Allí, aunque de forma más discreta, no faltaron los huevos de colores, el confeti y algunos platillos preparados para mantener viva la tradición, aun sin salir de casa.

Primero la tradición que el mal tiempo

Pese a todo, hubo quienes decidieron no dejar pasar la fecha sin al menos un breve intento de festejo al aire libre. Un reducido grupo de familias se animó a desafiar la lluvia y el lodo, y acudió a parques como el Parque Viveros.

Con chamarras, paraguas y muchas ganas, llevaron consigo los huevos rellenos de confeti y, entre risas y carreras cortas, mantuvieron la costumbre de romperlos en la cabeza de padres, hijos y familiares, sin importar el clima adverso.

El Día de la Coneja, una tradición social en la frontera

El ánimo de estos asistentes fue una muestra de la importancia social que tiene el Día de la Coneja para la comunidad. Aunque fueron pocos, su presencia reflejó el deseo de no perder una tradición que se transmite de generación en generación y que representa un momento de unión familiar más allá de las circunstancias.

En cuanto a la actividad comercial, la jornada también fue inusual. A pesar de que no hubo festejos en extriores, numerosos negocios permanecieron cerrados, ya sea por la baja afluencia de personas o por tratarse de un día festivo que suele destinarse a la convivencia familiar.

Encobijados, pero decididos a desafiar el clima para festejar en familia

De esta manera, el Domingo de Pascua de este año quedará en el recuerdo como una “coneja pasada por agua”. Las familias ahora miran hacia el próximo año con la esperanza de que el clima sea más benévolo y permita retomar las reuniones, la carnita asada, los juegos al aire libre y la alegría que caracteriza esta celebración típicamente  fronteriza.