Las voces de la infancia vuelven a poner en perspectiva lo que realmente importa. Cinco niños de Nuevo Laredo compartieron, con total sinceridad, aquello que los hace felices.
Sus respuestas, sencillas pero significativas, revelan que la verdadera alegría está en lo esencial como la familia, el cariño, el juego y la esperanza de un mundo mejor.
Todos los pequeños sueñan diferente, pero coinciden en que la felicidad está en el amor, el respeto, la familia y los pequeños momentos.
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Este Día del Niño, Sebastián, Juan Daniel, Jennifer, Antonela y Andrés, invitan a mirar el mundo con los ojos de la infancia.
SEBASTIÁN, “LOS QUIERO A TODOS”
Para Sebastián, la alegría tiene forma de juego. “Me hace muy feliz que me compren juguetes”, dice con entusiasmo, dejando ver que disfruta plenamente su infancia. Los legos son sus favoritos, y la pizza, su comida predilecta. Sin embargo, su mensaje más claro va más allá de lo material. Al preguntarle sobre algún mensaje para las personas adultas se concretó a decir “los quiero a todos”.
JUAN DANIEL: “AMOR Y CUIDADO”
Juan Daniel, por su parte, coloca a la familia en el centro de la felicidad. Asegura que lo único que los niños necesitan para ser felices es amor y cuidado.
Su mirada también se extiende hacia el mundo, aseguró que si por el fuera cambiaría muchas cosas para hacerlo mejor.
“Terminaría con las guerras, que hubiera paz mundial y que ya no se contamine tanto el planeta”, expresa con una conciencia que sorprende.
JENNIFER: “TODOS LOS NIÑOS NECESITAN AMOR”
Jennifer coincide en que la familia es el pilar más importante. Aunque reconoce que los juguetes también le gustan, afirma que el amor familiar es esencial. “Todos los niños necesitan amor y familia para ser felices”, señala la pequeña.
ANDRÉS, “AMABILIDAD PARA ALCANZAR LA FELICIDAD”
Finalmente, Andrés resume su felicidad en el juego: los brincolines y los carritos son sus favoritos. Pero también tiene un mensaje directo para los adultos: “Que sean amables y mejores personas para que alcancen la felicidad”.
ANTONELLA, “UN MUNDO CON MÁS RESPETO”
Antonella encuentra la felicidad en el juego y en la unión familiar. Su visión también deja una enseñanza para los adultos: “Que aprendan a respetar”, dice, con la ino- cencia que no pierde claridad. Si pudiera cambiar algo del mundo, lo llenaría de más parques y árboles, y haría que todos los días apareciera el arcoíris.
