El alimento básico de las familias mexicanas se prepara para un nuevo impacto financiero.
A partir del próximo 1 de mayo, el precio del kilo de tortilla de maíz en Nuevo Laredo romperá la barrera de los 30 pesos, tras confirmarse un incremento directo de 2 pesos que llevará el costo del producto hasta los 32 pesos en diversos establecimientos de la ciudad, lo que representa un aumento de entre el 6 y 7 por ciento respecto a su precio actual.
Filadelfo Medellín Ayala, miembro activo de la Unión de Productores de Tortilla y Masa de Nuevo Laredo, informó que este ajuste es inminente para el sector y relacionado al incremento en el costo de la harina de maíz, utilizada por Estados Unidos.
Actualmente, el alimento se comercializa en un rango de entre 28 y 30 pesos, dependiendo del comercio y la zona, por lo que el nuevo ajuste situará el precio máximo en un techo histórico que presiona drásticamente la economía doméstica de esta frontera.
Pese al anuncio de los productores locales, el Gobierno Federal mantiene una postura firme de rechazo a través de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien subrayó recientemente que nada justifica un aumento a la tortilla.
La mandataria argumentó que el precio del maíz se encuentra en sus niveles más bajos, sugiriendo que los costos de producción no validan este incremento que castiga el bolsillo de los ciudadanos.
Durante las últimas semanas, productos críticos como el tomate alcanzó precios de hasta 34.90 pesos por kilo, reflejando un alza superior al 40% en comparación con períodos anteriores; mientras tanto, el limón se ha cotizado cerca de los 35 pesos, registrando picos que impactan severamente el bolsillo y obligan a los consumidores a reducir sus compras a solo lo indispensable.
La crisis inflacionaria en los anaqueles se ha extendido de forma alarmante al rubro de los chiles, con variedades como el serrano que han llegado a los 54 pesos -un incremento de casi el 30% en días recientes- y el jalapeño rondando los 28 pesos por kilo en los mercados locales.
Ante esta tendencia alcista constante en ingredientes esenciales de la dieta regional, las familias de Nuevo Laredo se han visto forzadas a realizar ajustes drásticos en su planificación financiera para enfrentar, junto al nuevo precio de la tortilla, un panorama donde el poder adquisitivo se enfrenta al costo en aumento de los insumos más básicos.
