En el marco del Día Internacional de la Mujer, en Nuevo Laredo hay voces que rompen el silencio y que lejos de rendirse, la resiliencia se convierte en su principal estandarte ante la violencia de la que son víctimas, pues detrás de las estadísticas y los procesos que muchas veces son invisibles, existen mujeres que han decidido transformar el silencio en un reclamo con dignidad.
Un claro ejemplo es Doris Marmolejo, quien sigue en la lucha para acceder a la justicia, pero además exhorta a otras mujeres a levantar la voz, pues considera que la violencia hacia la mujer no termina el día que se deja atrás una situación dañina, sino que la verdadera recuperación también implica acceder a la justicia.
“Muchas mujeres enfrentan un camino largo y desgastante dentro de las instituciones, expedientes que no avanzan, procesos que se prolongan, años de espera que extienden el dolor. En ese proceso, además del silencio y la espera, muchas veces se intenta trasladar a la víctima a una carga que no le corresponde: la vergüenza no debe estar en quien sufrió violencia, sino en quién decidió ejercerla”, expresó la doctora.
Señaló que muchas mujeres siguen luchando por situaciones que les impiden alzar la voz ante una situación de violencia, principalmente enfrentarse a miedos como el juicio social, no ser escuchadas o revivir experiencias dolorosas.
Para Doris, este 8 de marzo no es una fecha de celebración, sino un recordatorio de que la violencia no termina cuando se denuncia, sino que termina, cuando hay respuestas, actuación y responsabilidad institucional. Históricamente, muchas mujeres en la ciudad han permanecido en silencio debido al juicio social y a la incertidumbre de no ser comprendidas, sin embargo, “el silencio no protege a las víctimas”, recalcó la doctora.
Asegura que el primer paso hacia la justicia y la sanación es alzar la voz, para recuperar su bienestar, pero sobre todo de ser respetada y reconocida.
“Cuando una mujer decide hablar, está reclamando su dignidad y recordando a Nuevo Laredo que la justicia no puede depender de la omisión de la verdad. El respeto y la dignidad deben ser principios fundamentales en cualquier sociedad, porque cuando una sociedad protege a sus mujeres, en realidad está fortaleciendo su propio futuro”, puntualizó.
