El nahual de la calle Hidalgo, en Nuevo Laredo, es una de las leyendas urbanas más repetidas entre habitantes del sector centro. Muchos años antes de los Therians, la versión de los vecinos habla de un enorme perro negro, de tamaño inusual y con ojos rojos brillantes, que aparece durante la madrugada sobre la calle Hidalgo.
Vecinos aseguran que no se trataba de un animal común, sino de un nahual, un ser capaz de transformarse y desaparecer entre la oscuridad. Aunque no existen pruebas en video ni fotografías claras, el relato se mantiene vigente y sigue circulando al menos hasta 2025.
El nahual de la calle Hidalgo
De acuerdo con testimonios recogidos de manera informal a lo largo de los años, esta figura se manifestaba principalmente cuando personas caminaban solas durante la noche.
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Algunos dicen haberlo visto alguna vezcruzar la calle en segundos; otros aseguran que los sigue por varios metros antes de perderse entre las sombras. La coincidencia en las descripciones, perro negro, ojos rojos y presencia nocturna ha fortalecido la historia dentro de los neolaredenses, pese a la falta de registros oficiales.
La leyenda del nahual de Nuevo Laredo no tiene un origen concreto
En la zona nunca se mencionó a una persona específica que se transforme en este ser. A diferencia de otras historias donde se señala a un individuo con nombre y apellido, en este caso el relato no tiene un origen concreto. La frase más común entre quienes hablan del tema es que “alguien conocido lo vio”, lo que ha permitido que la leyenda se transmita de boca en boca sin un punto de partida definido.
La historia del nahual de la calle Hidalgo suele aparecer junto a otros mitos locales en recopilaciones de relatos nocturnos de Nuevo Laredo.
Leyendas y tradiciones populares de la frontera
En artículos y publicaciones de corte regional se le menciona como parte de la tradición popular, al mismo nivel que otras figuras conocidas en distintas zonas del país. Su permanencia se explica, en parte, por la mezcla de tradiciones antiguas con experiencias urbanas contemporáneas.
El término nahual, también escrito como nagual o nawal, proviene del náhuatl nahualli, que puede traducirse como “lo oculto” o “disfraz”.
En las culturas mesoamericanas, el concepto tiene dos significados principales. El primero se refiere a un espíritu animal que acompaña a cada persona desde su nacimiento y comparte su destino. El segundo, más difundido en el folclor actual, describe a individuos con supuestos poderes para transformarse en animales, generalmente durante la noche.
En leyendas de distintas regiones de México, estos seres adoptan formas como perros, coyotes o aves nocturnas. En algunos relatos se les atribuyen intenciones protectoras; en otros, comportamientos agresivos o dañinos. Con el paso del tiempo y la influencia colonial, la versión asociada a la brujería y al miedo fue ganando espacio en las narraciones populares.
En el noreste del país, incluyendo Tamaulipas, estas creencias no tienen la misma raíz indígena documentada que en el centro o sur de México. Sin embargo, la migración del sur de la república y la tradición oral han permitido que historias de nahuales se adapten al entorno urbano.
Therians reviven a los nahuales
En Nuevo Laredo, estas versiones suelen mezclarse con rumores, anécdotas familiares y publicaciones en redes sociales que reportan supuestos avistamientos en distintas colonias.
Con la moda de los actuales Therians leyendas urbanas como el nahual de la calle Hidalgo también reviven. De esta manera antiguas creencias se reinterpretan en contextos modernos.
