PONE EN RIESGO SU EQUILIBRIO ECOLÓGICO

El pez diablo, grave amenaza para el río Bravo; esto es lo que puede causar

Su hambre insaciable por los huevecillos está provocando una disminución considerable de las especies nativas como el bagre, la lobina y mojarras

Escrito en NUEVO LAREDO el

El río Bravo enfrenta una crisis silenciosa bajo el agua que pone en riesgo su equilibrio ecológico; se trata de la proliferación del “pez diablo” que está provocando una disminución considerable de las especies nativas como el bagre, la lobina y mojarras, de acuerdo al médico veterinario zootecnista Daniel del Fierro, director del Zoológico de Nuevo Laredo.

“Tenemos el caso del pez diablo e incluso otras especies como la tilapia, que han afectado a diversas especies porque se comen los huevecillos. Lamentablemente afecta a los peces nativos y puede llegar a provocar un desequilibrio importante del ecosistema”, señaló Del Fierro.

Dijo que esta especie, altamente resistente incluso a las sequías, no llegó de forma natural al río sino que se encuentra ahí debido a actividades humanas y actualmente carece de depredadores naturales de la región que frenen su avance. “Se comen todo a su paso. Afectan la reproducción de la lobina y el bagre porque ingieren sus puestas antes de que logren eclosionar”, expresó.

Del Fierro resaltó que incluso el catán, una especie que históricamente ha estado en riesgo, se ve indirectamente afectado aunque ha desarrollado toxinas en sus hueveras para no ser ingerido. Mencionó que históricamente, el Bravo contaba con la presencia de la nutria de río, un depredador natural que podría mantener a raya al pez diablo, sin embargo, en Nuevo Laredo los avistamientos de nutrias y castores son casi nulos, desplazándose hacia zonas más alejadas como el río Salado. Sin estos “guardianes”, el pez diablo se reproduce sin control.

El director del Zoológico, destacó que en monitoreos recientes y censos de calidad del agua, se ha detectado que en apenas dos o tres colectas pueden salir más de 500 crías de esta especie invasora.

Ante esta abundancia invisible desde la superficie, las autoridades y grupos de pescadores como emitieron las siguientes recomendaciones, especialmente el de sí un pescador captura un pez diablo, la instrucción es no regresarlo al río, ya que una vez fuera del agua, el ejemplar puede servir de alimento para especies terrestres como tlacuaches, garzas o cangrejos, lo cual sí beneficia al ecosistema.

Además, se hace un llamado a la ciudadanía a no liberar peces de ornato en el río, ya que el impacto negativo a largo plazo afecta incluso la salud pública al romperse el equilibrio de la única fuente de agua de la región.