Bajo un cielo despejado y con la energía que solo la infancia sabe desatar, un grupo de niños convirtió un día cualquiera en una celebración de risas, deporte y convivencia al aire libre; se olvidaron de celulares, videojuegos y la televisión para abrazar el juego y la amistad, como se hacía antes de que la era digital acaparara la atención de los más pequeños.
Con las mejillas sonrojadas por el sol y sin importar si sus tenis se ensuciaban, los pequeños salieron a disfrutar los últimos días de invierno que ya se sienten como primavera. Acompañados de sus padres convivieron entre partidos de fútbol, voleibol y carreras improvisadas, cada minuto se llenó de carcajadas y momentos inolvidables.
Comparten con concurso de papalotes
Los niños compitieron sanamente por ver cuál papalote alcanzaba mayor altura. Otros preferían perseguir la pelota, ensayar remates de voleibol o simplemente correr sin más preocupación que levantarse para seguir jugando. Los niños y adolescentes son alumnos de la escuela de Karate Martial Arts América, donde además de entrenar disciplina y fortaleza física, fortalecen valores fundamentales.
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“Su sensibilidad y formación mantienen viva la filosofía de respeto y armonía, no solo entre el alumnado, sino también con sus familias, promoviendo una convivencia sana dentro y fuera del dojo”, comentó el sensei Mario Reyna. Esta salida recreativa formó parte de esa visión integral, entender que el espíritu deportivo no solo se forja con técnicas y entrenamientos, sino también compartiendo, jugando y creciendo juntos.
Actividades al aire libre en Nuevo Laredo
“Nos gusta salir al aire libre a hacer actividades, dejamos un rato los celulares, es muy divertido”, comentó sonriente Kimberly Gamboa. “Es bueno jugar con amigos, nos divertimos y también nos ejercitamos. Ahorita volamos cometas, corremos y jugamos con la pelota”, dijo Leonardo Flores, sin apartar la vista de su papalote.
Para Darío, la experiencia fue completa: “Es para divertirnos y conocer otros deportes como voleibol, futbol y volar papalotes. Siempre es más divertido jugar afuera, lo recomiendo”. Entre balones, cometas elevándose y abrazos familiares, los niños y jóvenes demostraron que la mejor conexión no necesita wifi y solo basta con un espacio abierto, amigos y muchas ganas de divertirse.
