Este domingo se cumplen cinco años de la histórica helada que retó y paralizó a Nuevo Laredo, Tamaulipas. Era madrugada del 15 de febrero de 2021, cuando la ciudad amaneció con una temperatura de -7 grados centígrados, aunque la sensación térmica descendió hasta -15 grados Celsius en zonas céntricas, mientras que en el sector poniente el frío se intensificó aún más.
Una ciudad congelada
Desde 1983 no se registraban temperaturas tan bajas en la región. Automóviles cubiertos de hielo, tuberías reventadas y calles completamente congeladas marcaron aquella jornada.
Las principales vialidades resultaron afectadas. La Carretera Nacional fue cerrada a la circulación por el pavimento congelado, al igual que la autopista Monterrey-Nuevo Laredo, tanto en su tramo libre como de cuota, donde varios conductores quedaron varados.
Sin luz, sin agua y con caos vial
La crisis energética impactó directamente en la ciudad. Miles de hogares amanecieron sin electricidad y sin agua potable. Los semáforos dejaron de funcionar durante horas, generando congestionamientos en distintos cruceros.
Zonas como Reforma y Municipio Libre se convirtieron en escenarios de caos vial ante la falta de señalización y el alto flujo vehicular.
El transporte público suspendió operaciones durante gran parte del día, dejando a usuarios con tiempos de espera superiores a una hora.
Servicios colapsados y desabasto
La caída del servicio de telefonía celular provocó intermitencias en la comunicación. Tiendas de conveniencia, bancos, restaurantes y puestos de comida cerraron sus puertas, lo que llevó a cientos de ciudadanos a buscar desesperadamente alimentos en los pocos establecimientos que permanecían abiertos.
Al caer la noche, gran parte de la ciudad (excepto el Centro) volvió a registrar apagones, lo que dejó nuevamente a miles de personas sin luz ni agua, en medio de temperaturas bajo cero.
Un episodio que marcó a la frontera
Aquella tormenta invernal dejó una huella profunda en la memoria colectiva de Nuevo Laredo. Más allá del impacto climático, evidenció la vulnerabilidad de la infraestructura ante fenómenos extremos.
Cinco años después, Calzada de Guadalupe 588 como uno de los eventos meteorológicos más severos que ha enfrentado la ciudad fronteriza.
