SALUD

Expertos advierten: tener manos y pies fríos constantemente no debe ignorarse

Cuando el frío es constante o aparece sin razón aparente, podría ser una señal de alerta del cuerpo relacionada con deficiencias corporales; prestar atención a este síntoma puede marcar la diferencia en tu salud

Las manos y los pies fríos pueden generar incomodidad y dolor
Las manos y los pies fríos pueden generar incomodidad y dolorCréditos: internet
Escrito en NUEVO LAREDO el

Las manos y los pies fríos es una molestia muy común que afecta a personas de todas las edades y, en la mayoría de los casos, no representa un problema grave de salud.

Sin embargo, cuando esta sensación es constante o aparece sin una causa clara, puede estar relacionada con distintos factores del organismo o del estilo de vida. Identificar el origen ayuda a tomar medidas sencillas y efectivas para aliviar el malestar y mejorar la calidad de vida.

Manos y pies fríos

La causa más frecuente de esta anomalía es la exposición a bajas temperaturas. Ante el frío, el cuerpo reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades para proteger órganos vitales.

También el estrés y la ansiedad influyen, ya que liberan adrenalina, provocando que los vasos sanguíneos se contraigan. Otra razón habitual es la mala circulación, que puede estar asociada al sedentarismo, sobrepeso, presión arterial alta o vasos sanguíneos naturalmente más estrechos.

Existen causas médicas que no deben pasarse por alto. El fenómeno de Raynaud provoca cambios de color en los dedos, que pueden volverse blancos o azulados antes de enrojecer al calentarse.

La anemia, sobre todo por deficiencia de hierro o vitamina B12, reduce el transporte de oxígeno y genera sensación de frío. El hipotiroidismo, por su parte, ralentiza el metabolismo y produce intolerancia al frío. Fumar también empeora la circulación debido a la nicotina.

Para mantener las extremidades calientes, hay medidas inmediatas que funcionan bien. Usar calcetines gruesos de lana, guantes térmicos y aplicar calor local con bolsas de agua caliente ayuda mucho.

Mejora tus hábitos

Los masajes suaves y los baños de contraste con agua tibia y fría estimulan la circulación. Mover los dedos con frecuencia también es clave.

A largo plazo, mejorar los hábitos diarios marca la diferencia. Hacer ejercicio regular, mantenerse hidratado, llevar una alimentación balanceada con alimentos que favorecen la circulación y evitar el tabaco son acciones efectivas. Si los síntomas incluyen dolor, hormigueo intenso o lesiones que no cicatrizan, se recomienda acudir al médico.