El dólar estadounidense extendió su caída este jueves, en un contexto internacional marcado por un mayor apetito de riesgo entre los inversionistas. La calma relativa en Medio Oriente ha reducido la demanda de activos considerados refugio, lo que ha favorecido a monedas emergentes como el peso mexicano.
En este escenario, el tipo de cambio se ubica en 17.21 pesos por dólar, mientras la moneda nacional registra una apreciación semanal de 1.31%, de acuerdo con datos de la plataforma financiera Investing. Este comportamiento refuerza la percepción de estabilidad en el corto plazo para el mercado cambiario mexicano.
Peso mexicano gana terreno en los mercados internacionales
El fortalecimiento del peso mexicano responde a una combinación de factores externos e internos. Por un lado, el entorno global muestra una menor aversión al riesgo, lo que impulsa a los inversionistas a buscar rendimientos en economías emergentes. Por otro lado, México mantiene fundamentos relativamente sólidos, lo que ha contribuido a sostener la demanda de la moneda local.
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Analistas financieros señalan que este tipo de movimientos también está influenciado por ajustes en expectativas sobre política monetaria en distintas regiones. La debilidad del dólar no solo refleja factores geopolíticos, sino también la anticipación de cambios en tasas de interés a nivel global. En este contexto, el peso mexicano se ha posicionado como una de las monedas con mejor desempeño reciente en América Latina.
Banxico en el centro de la atención del mercado
La atención de los inversionistas ahora se concentra en el anuncio de política monetaria del Banco de México (Banxico), programado para este jueves. La decisión será clave para definir la dirección del tipo de cambio en el corto plazo, así como para evaluar el margen de maniobra de la autoridad monetaria frente a la inflación y el crecimiento económico.
En su última reunión, Banxico sorprendió al mercado al aplicar un recorte de 25 puntos base, dejando la tasa de interés en 6.75%. En ese momento, una parte del mercado esperaba que la tasa se mantuviera sin cambios, lo que generó ajustes en las expectativas financieras posteriores.
Expectativa de un nuevo recorte en la tasa de interés
Para esta nueva decisión, el consenso de analistas apunta a la posibilidad de un nuevo recorte, lo que podría situar la tasa de referencia en 6.50%. Este escenario se ha fortalecido conforme se observa una moderación en algunos indicadores inflacionarios y un entorno externo menos volátil.
Un eventual ajuste a la baja tendría implicaciones directas en el mercado cambiario, ya que podría reducir el atractivo del peso mexicano frente al dólar en términos de rendimiento. Sin embargo, también podría interpretarse como una señal de confianza en el control de la inflación.
