El nombramiento de Ariadna Montiel como nueva presidenta de Morena marca un giro discursivo y organizativo dentro del partido oficialista. Desde su toma de protesta, la dirigente dejó claro que su gestión buscará cerrar el paso a prácticas irregulares y fortalecer perfiles con historial limpio, en un momento clave de definición política rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
La designación se concretó durante la octava sesión extraordinaria del Congreso Nacional, donde más de mil 800 delegados respaldaron por unanimidad la nueva dirigencia.
¿Cómo se dio la elección de Ariadna Montiel en Morena?
En el mismo encuentro se aprobaron ajustes estatutarios y se definieron cargos estratégicos, con el objetivo de modernizar la estructura interna y preparar al partido para los próximos procesos electorales.
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El Congreso Nacional avaló el relevo en la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional, colocando al frente a Ariadna Montiel Reyes. La sesión también ratificó a Oscar de Cueto García como secretario de Finanzas, una posición clave para la operación territorial y administrativa del partido.
Entre las reformas destacaron la creación formal de la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones, encabezada por Citlalli Hernández, así como la apertura a la afiliación digital. Además, se redefinió el papel de los consejos estatales, que ahora tendrán representación a nivel nacional.
Un discurso con raíces históricas del movimiento
En su mensaje, Montiel recordó momentos fundacionales del movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, subrayando la identidad de lucha social que dio origen al partido. La nueva presidenta insistió en que la cohesión interna y la lealtad al proyecto siguen siendo ejes centrales.
La dirigente fue enfática al señalar que no habrá tolerancia frente a la corrupción dentro de gobiernos o candidaturas de Movimiento Regeneración Nacional. Con la mirada puesta en 2027, adelantó que los aspirantes deberán acreditar un desempeño íntegro, alineado con los principios del movimiento y con una clara vocación de servicio público.
