La conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum abordó un tema que ha generado preocupación nacional, la muerte de seis personas en Sonora tras la aplicación de sueros “vitaminados”. El caso, que también dejó a cuatro personas hospitalizadas, encendió las alertas sanitarias y abrió una investigación para esclarecer las causas.
Durante la presentación, autoridades federales detallaron los primeros hallazgos y lanzaron un llamado urgente a la población para evitar prácticas médicas irregulares.
Posible contaminación bacteriana, principal hipótesis
El titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, explicó que una de las principales líneas de investigación apunta a una posible contaminación en los sueros aplicados.
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Hay evidencia de que a lo mejor existe un contaminante bacteriano porque tuvieron cifras de glóbulos blancos muy altos y coagulación intravascular, son fenómenos que se asocian a sepsis.
Estos indicadores clínicos sugieren que las víctimas pudieron haber desarrollado una infección grave en el torrente sanguíneo, lo que derivó en complicaciones fatales. El funcionario detalló que actualmente se analizan muestras y datos clínicos con apoyo de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, con el objetivo de identificar con precisión qué contenían los sueros.
Sueros “milagro”, bajo la lupa
Otro punto que destacó el secretario es que estos productos eran promovidos como soluciones para el cansancio o incluso como tratamientos con supuestas “células madre”, lo cual carece de sustento científico.
Hacer un llamado a la población primero de que acuda a sitios que tengan un registro sanitario en forma, segundo, que también comprendan que muchos de esos sueros no van a servir para nada.
Las autoridades señalaron que, en muchos casos, estos tratamientos no solo son ineficaces, sino que pueden representar un riesgo serio para la salud. El gobierno federal reiteró la importancia de acudir únicamente a establecimientos regulados y con certificación sanitaria. El caso de Sonora pone en evidencia los peligros de recurrir a servicios médicos informales o productos sin respaldo científico, especialmente cuando se trata de intervenciones intravenosas.
