Los mercados cambiarios amanecen este sábado 4 de abril de 2026 con una cotización de 17.8317 unidades por dólar, de acuerdo con el tipo de cambio de referencia publicado por el Banco de México (Banxico), tras una jornada previa caracterizada por ajustes moderados y señales de inestabilidad en el corto plazo.
El arranque del fin de semana se da luego de que el peso mexicano se moviera en un rango acotado durante la última sesión, donde el dólar se negoció alrededor de los 17.86 pesos, con variaciones marginales frente a la jornada previa, lo que dejó un entorno sin una tendencia clara en el mercado cambiario.
Así inicia el peso mexicano este sábado
En la apertura, el tipo de cambio retoma el nivel observado al cierre previo, consolidándose en 17.83 pesos por dólar, tras haber registrado fluctuaciones limitadas durante la jornada anterior, el comportamiento reciente refleja un mercado que alterna entre ligeros avances y retrocesos, sin definir una dirección sostenida, lo que mantiene la atención en los factores externos que inciden en la cotización.
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Además, el movimiento actual ocurre después de que el tipo de cambio revirtiera el comportamiento de la sesión previa, cuando el dólar mostró un incremento de 0.65%, lo que confirma la falta de continuidad en los resultados recientes.
Así llega el tipo de cambio tras una semana de volatilidad
En el balance semanal, el dólar estadounidense acumula una disminución de 1.46%, mientras que en términos interanuales mantiene una caída de 9.31%, lo que muestra una tendencia más amplia favorable al peso mexicano.
No obstante, la volatilidad en los últimos días se ha ubicado por encima de la registrada en el último año, evidenciando un entorno de mayor inestabilidad en el corto plazo; este contexto ha estado marcado por ajustes constantes en el tipo de cambio, con movimientos mixtos que reflejan la sensibilidad del mercado ante cambios en el panorama económico internacional.
Conflicto en Medio Oriente mantiene tensos a los mercados cambiarios
El inicio de la jornada se da en un entorno internacional donde persisten las tensiones en Medio Oriente, lo que ha incrementado la demanda de activos considerados refugio, como el dólar, a este escenario se suman las presiones derivadas del comportamiento de los precios del petróleo y del oro, que continúan influyendo en las expectativas de los inversionistas.
Asimismo, la desaceleración en la generación de empleo en Estados Unidos ha incidido en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal (Fed), factor que sigue impactando la fortaleza del dólar a nivel global.
