El pasado 26 de marzo entró en vigor la tarifa de verano en el servicio de energía eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como una forma de mitigar el impacto económico que genera específicamente el uso de aires acondicionados y minisplit ante la llegada de las altas temperaturas.
La tarifa de verano no es precisamente un descuento directo sobre el precio de la luz, sino más bien representa una ampliación de los rangos de consumo, es decir que los hogares pueden consumir más energía antes de pasar a la tarifa de alto consumo (DAC), siempre y cuando se mantengan dentro de los límites domésticos.
La tarifa de verano estará vigente durante un periodo de seis meses consecutivos y los usuarios pueden confirmar si cuentan con este beneficio revisando su recibo, donde se especifica el tipo de tarifa asignada que puede ser 1A, 1B, 1C, 1D, 1E y 1F de acuerdo a la zona geográfica.
La CFE a través de sus páginas oficiales recomienda a los usuarios evitar incrementar el gasto eléctrico, sobre todo el uso indiscriminado y para evitar sorpresas en la facturación extiende algunas recomendaciones como: ajustar los equipos, especialmente los de enfriamiento, manteniendo los aires acondicionados en una temperatura constante, que puede ser entre los 24 o 25 grados centígrados.
Aprovechar la ventilación natural durante las horas frescas y especialmente sellar puertas y ventanas cuando el clima esté encendido, evitando fugas que forzan a los aparatos eléctricos, generando un mayor consumo de energía
