La tensión en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) escaló a niveles sin precedentes el jueves 16 de abril. En una acción coordinada que tomó por sorpresa a las autoridades, un nutrido grupo de estudiantes irrumpió en las instalaciones centrales de Canal Once, ubicadas en el Casco de Santo Tomás. La protesta, motivada por un profundo descontento ante la gestión administrativa de la institución, ha puesto en jaque la operatividad de la televisora pública, convirtiéndose en el epicentro de un conflicto que trasciende lo académico.
Crónica de la toma de instalaciones
Los hechos comenzaron el pasado jueves, cuando estudiantes de diversas escuelas del Politécnico se congregaron en los alrededores de la televisora. En un movimiento rápido, los manifestantes lograron ingresar al inmueble. La irrupción se llevó a cabo de manera pacífica, aunque firme, obligando al cese de las actividades administrativas habituales dentro del recinto.
La toma no solo afectó el flujo de personal, sino que también alteró la programación regular, ya que los estudiantes exigieron el uso de los micrófonos y las cámaras para difundir sus demandas de manera directa a la audiencia nacional.
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Denuncia por malversación de presupuesto
El núcleo de la protesta radica en graves acusaciones de corrupción y malos manejos financieros dentro de la administración central del IPN. Los voceros del movimiento estudiantil aseguran contar con pruebas que demuestran la malversación de recursos. Asimismo, señalaron una grave crisis por el presunto desvío de fondos federales y de las donaciones realizadas por la comunidad de egresados.
Aprovechando los micrófonos de la señal en vivo, los alumnos demandaron la salida inmediata del director general, Arturo Reyes Sandoval, cuestionando además su reciente incorporación al comité técnico que analizará el uso del fracking en el país. Los manifestantes desmintieron tajantemente el discurso oficial de la institución que presume una "gestión exitosa", denunciando en su lugar un abandono sistemático de las escuelas.
Amenaza a la transmisión del Mundial
Lo que ha elevado la alarma a nivel nacional es la advertencia de los manifestantes respecto a la señal televisiva. Con el inicio de la Copa del Mundo de Fútbol a la vuelta de la esquina, Canal Once funge como una pieza clave en la infraestructura de transmisión pública. Los estudiantes han sido claros: si no se establece una mesa de diálogo resolutiva y se presentan avances en las investigaciones por corrupción, están dispuestos a interrumpir la señal satelital y de fibra óptica que distribuye el contenido deportivo.
Denunciaron que la fundación “Patronato Corazón Guinda y Blanco” carece de legitimidad y funciona presuntamente como una estructura de fachada para favorecer los intereses económicos de los altos mandos de la institución.
“Nosotros tenemos muy claro una cosa, si hay Guinda, Blanco y Sandoval, entonces no habrá Mundial (2026)”, afirmaron los estudiantes.
Piden que más estudiantes se sumen a los reclamos
Los líderes del movimiento exhortaron al resto de la comunidad politécnica a unirse a la protesta, instándolos a indagar sobre el destino de los fondos y a fortalecer la organización estudiantil.
La resolución de este conflicto dependerá de la rapidez con la que el gobierno federal atienda las denuncias de corrupción y logre desactivar una protesta que hoy tiene en vilo al entretenimiento más esperado del año.
