El sistema de retiro en México atraviesa una etapa clave para los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), especialmente para quienes comenzaron a cotizar después del 1 de julio de 1997 y que planean jubilarse en 2026, ya que el monto de la pensión dependerá de las semanas cotizadas, el salario promedio y el ahorro acumulado en su cuenta individual.
A diferencia del modelo anterior, el esquema actual establece que la pensión no se calcula con base en los últimos salarios, sino en el ahorro generado durante toda la vida laboral, en este contexto, la Pensión Mínima Garantizada (PMG) se ha convertido en un punto clave para miles de trabajadores que se acercan a la edad de retiro y buscan saber cuánto podrían recibir mensualmente.
El cálculo de este ingreso depende de diversos factores, entre ellos la edad al momento del retiro, el promedio del salario base de cotización actualizado por inflación y el número total de semanas registradas ante el instituto.
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Semanas cotizadas IMSS 2026: el requisito mínimo para poder pensionarte
Uno de los aspectos que más dudas genera entre los trabajadores es el número de semanas cotizadas necesarias para obtener una pensión.
Tras la reforma a la Ley del Seguro Social aprobada en 2020, se estableció un calendario de incrementos anuales en el requisito de semanas cotizadas con el objetivo de fortalecer la sostenibilidad del sistema de pensiones en el país.
Para el año 2026, el IMSS exige al menos 875 semanas cotizadas para poder acceder a una pensión por Cesantía en Edad Avanzada, que puede solicitarse a partir de los 60 años, o por Vejez, que corresponde a los 65 años.
Este requisito representa un aumento de 25 semanas respecto al año anterior y forma parte de una ruta gradual que continuará hasta 2031, cuando el mínimo necesario llegará a las 1,000 semanas cotizadas.
Los trabajadores pueden revisar su historial laboral mediante la Constancia de Semanas Cotizadas disponible en la plataforma digital del IMSS, en caso de no alcanzar las 875 semanas al momento de cumplir la edad requerida, el instituto podría emitir una Negativa de Pensión, lo que implica la entrega del saldo acumulado en la Afore en una sola exhibición y la pérdida del derecho a una renta mensual vitalicia, además del acceso al servicio médico del instituto.
¿Cuánto dinero podrías recibir si tienes la pensión mínima garantizada en 2026?
La Pensión Mínima Garantizada funciona como un respaldo económico para los trabajadores que, pese a cumplir con la edad y las semanas requeridas, no lograron reunir suficiente dinero en su cuenta individual de Afore para contratar una renta vitalicia o un retiro programado.
Para 2026, el monto de esta pensión no es una cifra fija para todos los trabajadores, ya que el cálculo se realiza mediante una tabla que toma en cuenta tres variables principales: la edad del trabajador al momento de jubilarse, el promedio del salario base de cotización durante toda su carrera laboral y el número total de semanas cotizadas.
Después de la actualización de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) realizada en febrero de 2026, especialistas financieros estiman que la pensión mínima puede variar en un rango amplio.
En el caso de trabajadores que cotizaron con salarios mínimos, el monto mensual puede rondar los 4,000 pesos, mientras que quienes cuentan con mejores salarios promedio y más de mil semanas cotizadas podrían alcanzar una garantía cercana a los 10,600 pesos al mes.
Actualmente, el promedio nacional de pensión para nuevos jubilados bajo este esquema se sitúa cerca de 6,600 pesos mensuales, cifra que se actualiza cada febrero conforme al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
Diferencias entre la Ley 73 y la Ley 97 del IMSS
Muchas personas comparan las pensiones actuales con las que reciben trabajadores jubilados bajo la Ley 73, las cuales en algunos casos superan los 40 mil o incluso 50 mil pesos mensuales.
Sin embargo, esas cantidades corresponden al modelo anterior del sistema de pensiones del IMSS, que operaba bajo un esquema solidario en el que los trabajadores activos financiaban a los pensionados mediante un fondo común.
En contraste, la Ley 97 funciona bajo un modelo de cuentas individuales, lo que significa que cada trabajador acumula su propio ahorro a lo largo de su vida laboral y ese dinero será el que financie su retiro.
Las aportaciones que integran la cuenta provienen del patrón, del gobierno y del propio trabajador, además de los rendimientos generados por la Afore.
Aunque este sistema permite la propiedad directa del dinero y su portabilidad entre empleos, especialistas señalan que sin aportaciones voluntarias muchos trabajadores podrían depender únicamente de la Pensión Mínima Garantizada al momento de jubilarse.
