El dólar al cierre de los mercados financieros en México muestra una tendencia a la baja, mientras el peso mexicano logra recuperar terreno frente a la moneda estadounidense este 31 de marzo, en un contexto internacional marcado por ajustes en la percepción de riesgo y señales de posible distensión geopolítica.
El tipo de cambio reflejó una jornada favorable para la moneda local, impulsada por el renovado apetito de los inversionistas por activos de mayor rendimiento.
¿Cómo se comportó el tipo de cambio en la jornada?
Durante la sesión más reciente, el dólar estadounidense cerró en un promedio de 17.94 pesos, lo que representó una disminución cercana al 0.99% frente al nivel observado el día previo, cuando se ubicó alrededor de 18.12 pesos, de acuerdo con datos de Dow Jones. Este retroceso confirma un ajuste a la baja que se ha extendido por dos sesiones consecutivas, reforzando el desempeño positivo del peso al cierre de marzo.
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¿Qué factores geopolíticos influyeron en el mercado cambiario?
El movimiento del mercado cambiario estuvo influido por versiones que apuntan a una posible reducción de tensiones en Medio Oriente. Reportes del Wall Street Journal señalan que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría evaluando la retirada de tropas de Irán, aun cuando no se haya logrado restablecer plenamente la operación del estrecho de Ormuz. La posibilidad de poner fin a operaciones militares ha reducido la demanda de refugio, presionando al dólar a la baja.
Este repliegue se reflejó también en el índice DXY, que mide la fortaleza del billete verde frente a una canasta de monedas, el cual descendió hasta un mínimo intradía cercano a los 100.09 puntos. Paralelamente, el mercado energético mostró señales de alivio: el crudo Brent retrocedió hacia los 106 dólares por barril, luego de haber superado los 113 dólares en semanas previas, en medio de amenazas y ataques a infraestructura regional.
¿Qué señales envió el mercado de deuda de Estados Unidos?
En el mercado de deuda, la curva de rendimientos del Tesoro estadounidense registró descensos generalizados. El bono a diez años se ubicó cerca del 4.30%, mientras que la letra a un mes rondó el 3.68%, una señal de menor presión inflacionaria y expectativas de ajustes monetarios más flexibles hacia adelante.
A pesar del retroceso diario, el dólar aún acumula un avance semanal de 1.08%. No obstante, en la comparación anual mantiene una caída cercana al 8.55%, lo que subraya la fortaleza relativa que ha mostrado el peso mexicano en los últimos doce meses. La volatilidad semanal se situó en 11.14%, por encima del promedio anual de 8.87%, reflejando movimientos más marcados en el corto plazo.
¿Cuáles son las perspectivas para el peso mexicano a futuro?
Mirando hacia el mediano y largo plazo, analistas coinciden en que factores estructurales podrían respaldar a la moneda nacional. Las inversiones asociadas al nearshoring, junto con la entrada de divisas que se espera por el Mundial de Fútbol 2026, son elementos que podrían fortalecer al peso en los próximos años. A ello se suman variables como el desempeño económico, la revisión del T-MEC y la política comercial estadounidense.
Asimismo, una eventual reducción de tasas por parte de la Reserva Federal a finales de 2025 y durante 2026 podría debilitar al dólar a nivel global. En ese escenario, las proyecciones para el cierre de 2026 sitúan el tipo de cambio en un rango de 19.30 a 20.50 pesos por dólar, mientras el crecimiento del PIB nacional podría ubicarse entre 1.15% y 1.4%.
