PROPIETARIOS

Suprema Corte pone el ojo sobre compradores: esto tendrán que abonar si adquieren una vivienda económica

Te explicamos la medida que busca terminar con las simulaciones de precios y regular el mercado inmobiliario en México

Ya es legal cobrarles un impuesto cuando compran una casa demasiado barata. Foto: IA
Ya es legal cobrarles un impuesto cuando compran una casa demasiado barata. Foto: IA
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El mercado inmobiliario en México enfrenta un cambio de paradigma tras una reciente y determinante resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Lo que antes podía interpretarse como una "oportunidad de oro" o una negociación sumamente astuta al adquirir una propiedad a un costo muy por debajo de su valor real, ahora ha quedado bajo la lupa técnica de las autoridades fiscales. Esta decisión judicial no solo valida la facultad del Estado para intervenir en transacciones privadas, sino que establece una nueva responsabilidad económica para el comprador, quien ahora podría terminar pagando impuestos por el simple hecho de haber ahorrado de más en su adquisición.

La medida: El impuesto por "enriquecimiento" al comprar

La resolución de la máxima autoridad judicial del país ratifica la constitucionalidad de aplicar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a los adquirentes de bienes inmuebles cuando el precio pactado es excesivamente bajo. El argumento central es que, si una persona compra una propiedad por una cantidad significativamente menor a su valor comercial, está obteniendo un beneficio patrimonial inmediato.

La medida obliga a los compradores a ser mucho más cuidadosos y a considerar el costo fiscal adicional al evaluar una "oferta irrechazable". Foto: Archivo.

Para el sistema tributario, esta diferencia entre lo que se pagó y lo que realmente vale la construcción no es un ahorro, sino un ingreso en especie. Por lo tanto, el comprador se convierte en sujeto de impuestos por ese "lucro" obtenido al momento de la firma de las escrituras. Esta medida busca cerrar una brecha que permitía el flujo de capitales sin la debida tributación bajo la narrativa de simples ofertas de mercado.

¿Cuándo se activa esta regla fiscal?

No todas las compras de viviendas económicas están sujetas a este gravamen. La regla fiscal se activa bajo un parámetro muy específico: cuando la diferencia entre el precio de venta y el valor del avalúo practicado por las autoridades (o peritos autorizados) supera el 10%.

Es decir, si un avalúo oficial determina que una casa vale un millón de pesos, pero el comprador logra adquirirla por 800 mil pesos, existe una discrepancia del 20%. En este escenario, el SAT considera que esos 200 mil pesos de diferencia son una ganancia para el comprador, y sobre ese monto excedente se aplicará la tasa correspondiente del ISR. Esta normativa obliga a que compradores y vendedores sean mucho más cuidadosos al fijar precios que se alejen demasiado de la realidad comercial de la zona.

La adquisición de propiedades a un precio inferior al valor de mercado puede conllevar la obligación de abonar el ISR. Foto: Archivo.

Mayor transparencia en las escrituras

Históricamente, el sector inmobiliario ha lidiado con la práctica de declarar precios de venta inferiores a los reales para reducir el pago de derechos notariales e impuestos de traslado de dominio. Con el respaldo de la Suprema Corte a esta medida, se pone un freno definitivo a las simulaciones contractuales.

La transparencia se vuelve obligatoria, ya que el notario público, al actuar como retenedor y fedatario, tiene ahora una base jurídica sólida para exigir que los valores reportados coincidan con los avalúos técnicos. Esta política fiscal no solo busca recaudar, sino también sanear las bases de datos de la propiedad en México, eliminando las cifras "maquilladas" que distorsionan las estadísticas habitacionales y facilitan la evasión fiscal a gran escala.

El 10% que modifica el mercado inmobiliario

Este margen de tolerancia del 10% se convierte en la nueva frontera para las inversiones en bienes raíces. Expertos señalan que esta medida impactará principalmente a quienes buscan viviendas de remate o propiedades en zonas de alta plusvalía que se venden por urgencias económicas del vendedor.

A partir de ahora, cualquier persona que desee adquirir una vivienda económica deberá realizar un cálculo previo que incluya este posible costo fiscal. El mercado inmobiliario tendrá que ajustarse a una realidad donde las "gangas" extremas conllevan una carga tributaria que antes no se contemplaba en el presupuesto inicial del comprador. En última instancia, la Suprema Corte envía un mensaje claro: en la adquisición de patrimonio, el beneficio económico excesivo también debe contribuir al gasto público.