El cruel asesinato de Eitan Daniel, de 18 meses de edad, a manos de su propia madre, ha hecho eco en todo México. Los restos del bebé fueron velados ayer en Ciudad Juárez, Chihuahua, por familiares del papá del niño, quienes están horrorizados y en shock por lo ocurrido.
Eitan Daniel perdió la vida el pasado 10 de marzo de 2026 a manos de su madre, Vianey Esmeralda, de 23 años de edad. El bebé de 1 año y medio murió tras recibir un fuerte golpe en la cabeza de quien lo trajo al mundo.
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Tras quitarle la vida a su pequeño hijo, la mujer decidió echar su cuerpecito en una bolsa negra y recorrer 34 kilómetros hasta un lugar de basura clandestina, en donde echó la bolsa en un saco de ixtle y emprendió la huída.
El descubrimiento del cuerpo se hizo un día después gracias a personas que tienen sus negocios cerca del lugar llamado, en el Kilómetro 27. Denunciaron a las autoridades que una mujer dejó un "bulto", por lo que al llegar y revisar se percataron de que no era basura ni deshechos, era el cuerpo de un niño.
Desnutrido, con visibles golpes en el cuerpo y en la cabeza y las marcas de un grillete en los pies es como fue encontrado Eitan Daniel, un niño que su mamá jamás quiso y quien fue rechazado con desprecios, golpes, abandono y falta de amor.
Así fue la vida llena de maltratos y desprecios de un bebé de tan solo 18 meses
Eitan Daniel aún no había nacido cuando Vianey, su madre, lo golpeaba en el vientre. Golpes y puñetazos dirigidos a su estómago, declaró Vianey, producto de la depresión postparto que no atendió del hermano mayor de Eitan.
Al nacer no hubo mucha diferencia. Eitan Daniel podía llorar hasta cansarse por hambre, por algún dolor o por estar solo, si Vianey no quería o no tenía ganas, lo ignoraba. Su mundo era grabar videos para TikTok y cuidar de O.M., su primogénito de 2 años y medio a quien era evidente que prefería.
En un par de videos de TikTok en los que aparece Eitan, se le ven golpes en el rostro y espacios sin cabello en la cabeza.
Conforme Eitan creció, lo hizo aislado de las familias de sus padres. Vianey, de 23 años, y Bryan, de 39, no le dedicaron ni tiempo ni le dieron el amor que un niño requiere.
Apenas comenzó a desplazarse por sí mismo, el bebé era amarrado con un grillete en sus pies para limitar su caminar en la casa.
El baño fue su "cárcel". Ahí era el lugar que su madre destinaba para él, así ella podía grabar sus videos y deshacerse de alguna forma de él durante el día. Los golpes nunca faltaron y el desprecio era cada vez más evidente.
Hasta que llegó el martes 10 de marzo. Aunque aún no hay muchos detalles, Vianey golpeó ese día a Eitan Daniel en la cabeza. Fue tan contundente, que el bebé sufrió un derrame interno que le provocó la muerte.
Con la intención de evadir su responsabilidad, Vianey echó el cuerpo del niño en una bolsa negra y salió de su casa con él para tirarlo lejos y que nadie se enterara del horror que estaba cometiendo.
Hay videos que la señalan como la persona que abandonó el cuerpo del niño a 34 kilómetros de su casa, incluso en alguno se le ve caminar con el bolso negro debajo de su brazo derecho.
Tras dejar el bolso adentro de un saco de ixtle, Vianey emprendió la huida. El padre de su hijo, Brayan, fue detenido y colaboró para detener a su esposa. Además de ellos, fueron detenidos tres familiares de Vianey, quienes están siendo interrogados.
El hermanito de Eitan también fue presentado antes las autoridades.
Eitan Daniel ni siquiera aparecía en el Registro Civil
Ni Eitan ni su hermano aparecen en el Registro Civil de Ciudad Juárez, Chihuahua, por lo que la familia paterna del bebé tuvo problemas para reclamar sus restos.
La falta de registro de los dos niños contribuyen a una grave falta ante las autoridades al ser una omisión legal que causará multas por incumplimiento de obligaciones civiles de los padres.
El trámite para hacer el acta de defunción fue problemático para los familiares de Eitan, aunque pudieron conseguirlo y desde ayer ordenaron la ceremonia de velación de cuerpo presente.
Dan último adiós a Eitan Daniel; juguetes, flores y cartas, ¿ya para qué?
En un diminuto ataud blanco rodeado de flores, enormes coronas, juguetes y cartas que el pequeño jamás vio en sus cortos 18 meses de vida lo rodeaban.
Dos hojas fueron pegadas frente al ataud, tenían imágenes impresas de un ángel y de Jesucristo, con mensajes escritos a mano en los que se leían peticiones a Dios de que recibiera el alma del pequeño Eitan Daniel.
Juguetes, monos de peluche y hasta carritos fueron colocados frente al féretro del bebé. Dolor, llanto, enojo y resentimiento fueron algunos sentimientos que se mezclaron entre los asistentes, ante el desconocimiento de por qué un bebé de 1 año y medio de edad tenía que sufrir así.
“Confío en que ahora camina entre tus ángeles libre de todo dolor y sufrimiento. Vuela alto, bebecito”, se leía en una de las hojas.
'Es una monstruosidad lo que hicieron con él'
Mientras la capilla en donde por fin descansaba el cuerpo de Eitan Daniel estaba llena de familiares y vecinos, afuera se colocaron carpas con más sillas para recibir a quienes acudieron a despedir del niño.
Ahí había más familiares. Todos coincidían en el horror de los hechos y lo lamentable del final que tuvo el bebé. Una prima de Bryan, padre de Eitan, reconoció que lo que le hicieron al niño fue algo monstruoso, mucho sufrimiento para un indefenso.
Es inexplicable lo que le hicieron al pobrecito. Si duele cuando mueren de muerte natural, que están enfermitos, ahora nada más de pensar en todo lo que sufrió; es terrible, no hay palabras para esto, es una monstruosidad lo que hicieron con él.
