SEGURIDAD

Asesinó a 'Moni' a golpes pero no irá a la cárcel; las condiciones que pactó la 'abuela mataperros' para quedar libre

La disculpa, que en realidad fue dirigida al juez y no a la dueña de la perrita víctima, formó parte de un acuerdo para la suspensión condicional del proceso penal

La resolución del caso generó una ola de indignación entre activistas, vecinos y personas enteradas del caso
La resolución del caso generó una ola de indignación entre activistas, vecinos y personas enteradas del casoCréditos: Especial
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"Estoy realmente arrepentida porque no fue mi intención hacerle ningún daño. Lo lamento mucho porque no sé lo que hacía y estoy en tratamiento psiquiátrico". Estas fueron las palabras de Flor, la mujer de 78 años conocida en redes sociales como la "abuela mataperros" de Coyoacán, durante la audiencia celebrada el pasado 6 de marzo ante un juez del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Ciudad de México.

Flor, de 79 años, se disculpó con el juez ante su actuar en contra de un perro

La disculpa, que en realidad fue dirigida al juez y no a la dueña de la perrita víctima, formó parte de un acuerdo para la suspensión condicional del proceso penal que permitirá a la señora evitar la cárcel por el asesinato con violencia de "Moni", una perrita con discapacidad de 16 años, ocurrido en mayo de 2024.

Las condiciones para evadir la prisión

Según la reciente audiencia donde se detallaron los puntos que el juez aceptó para que Flor no reciba una condena de prisión, considerando su avanzada edad, fueron:

  • Reparación económica en pagos bimestrales
  • Firma periódica mensual durante tres años
  • Tratamiento psiquiátrico (la señora confesó ya recibirlo en una institución pública)
  • Disculpa pública (donde admite haber asesinado a la perrita)
  • Orden de restricción contra la dueña de "Moni", Esmeralda Yarce
  • Desistir de dos carpetas de investigación que las hijas de Flor habían iniciado contra vecinos que testificaron en su contra

La resolución del caso generó una ola de indignación no solo entre activistas como Zyanya Polastri, quien siguió y difundió el caso desde el inicio, sino entre miles de personas que se enteraron recientemente de los hechos a través de redes sociales.

Las pruebas: Videos, necropsia y testigos

El caso de "Moni" fue judicializado porque el Ministerio Público admitió como pruebas contundentes al menos dos videos, una necropsia y el testimonio de seis testigos.

El día de la desaparición

El primer video, captado por la cámara de seguridad de los condominios de Xotepingo 101 —donde Flor residió varias décadas hasta que su caso se volvió mediático en 2025—, muestra a la mujer ingresando a su hogar con "Moni" atada de un lazo el mismo día que desapareció: el 27 de mayo de 2024

La perrita chihuahua de 16 años, que sufría ceguera y sordera, había salido por error de su casa en la calle Crisantema porque alguien dejó la puerta abierta.

El hallazgo de los restos

El segundo video exhibe a Esmeralda Yarce, dueña de "Moni", increpando a Flor al pie de su ventana días más tarde, mientras otro familiar desentierra los restos de la perrita de una jardinera. El hoyo fue cavado a unos cuantos pasos de la ventana de Flor y el cuerpo estaba cubierto con cal.

La necropsia confirma la crueldad

Tras judicializarse el caso, la necropsia realizada por la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la Ciudad de México confirmó que hubo crueldad animal. "Moni" murió a causa de "un choque neurogénico (dolor) e hipovolémico (pérdida de sangre)" causados por "un objeto romo sin filo".

Testimonios escalofriantes

La defensa de Esmeralda presentó seis testigos que aseguraron haber visto a Flor asesinar a otros animales, incluyendo perros y gatos. Fueron ellos quienes comenzaron a llamarla la "abuela mataperros".

Uno de estos testigos, un vecino que vivió a unos pasos del condominio de Flor por 50 años, relató a Excélsior: "Tiene muchos años haciendo esa función de atrapar perritos, llevárselos a sus casas y matarlos cruelmente".

Entre otras acusaciones, el hombre relató que Flor hizo creer por años a los vecinos que se dedicaba al rescate de animales y que trabajaba con asociaciones de renombre. Los animales entraban vivos a su casa, pero salían en bolsas negras sin vida. Otros vecinos han compartido fotos que muestran a la mujer de la tercera edad merodeando con cajas Kennel por jardines públicos y estacionamientos durante la madrugada.

"Siempre llevaba comida, croquetas, cosas que le gustaran a los perritos para atraerlos (...) Gente humilde y les pagaba para que le consiguiera perritos", agregó el vecino.

La realidad judicial: Baja probabilidad de cárcel por maltrato animal

La resolución del caso de "Moni" encendió las alertas sobre una realidad en el sistema judicial mexicano: los agresores de animales tienen muy baja probabilidad de ir a la cárcel, a pesar de las reformas legales.

Tras salir de la audiencia, la mujer fue abordada por organizaciones para la protección de animales

Adriana Buenrostro, directora política en Animal Heroes, explicó a Excélsior: "Lo que sabemos que es estandarizado es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha nombrado y ha especificado es que los actos de maltrato y crueldad animal no son delito".

"Realmente no nos sorprende que de pronto salgan aún así cuando se hayan presentado tantas pruebas que tengan evidencias y que salgan libres", agregó.

Tanto activistas como abogados especializados en derechos de los animales coincidieron en que no recuerdan un caso donde algún agresor haya sido castigado con años de prisión, pese a que los códigos penales de la mayoría de los estados han sido modificados para tipificar estos delitos.