Una travesura entre estudiantes estuvo a punto de terminar en tragedia luego de que un niño de 11 años resultara intoxicado al beber cloro que un compañero vertió en su botella de agua dentro de una escuela primaria en el municipio de Santa Catarina, Nuevo León.
Los hechos ocurrieron poco antes del mediodía en la Escuela Primaria Doctor Eduardo Aguirre Pequeño, ubicada en la colonia Puerta Mitras, cuando el alumno de sexto grado bebió de su termo sin saber que contenía el químico.
De acuerdo con los primeros reportes, el menor tomó un sorbo del líquido y comenzó a sentirse mal, lo que alertó a su maestro, el menor fue identificado como Rubén Zabdiel, mientras el docente de inmediato pidió apoyo al personal directivo del plantel.
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Ante la posible intoxicación, la escuela solicitó la presencia de elementos de Protección Civil de Santa Catarina, mientras los docentes brindaban atención inicial al estudiante.
Docentes actuaron de inmediato
Mientras llegaban los rescatistas, el personal de la escuela le proporcionó al menor vasos de leche, una medida común utilizada para intentar reducir la irritación que pueden causar algunas sustancias ingeridas accidentalmente.
Al arribar al plantel, paramédicos de Jaguares de Protección Civil realizaron la valoración médica del estudiante y confirmaron que no presentaba signos de alarma ni complicaciones graves, por lo que no fue necesario trasladarlo a un hospital.
No obstante, el menor recibió un pase médico para que sus padres puedan llevarlo a una revisión más detallada y descartar cualquier afectación posterior, además de dar seguimiento a su estado de salud.
Una “broma” que pudo terminar mal
De acuerdo con lo trascendido, el incidente ocurrió cuando un compañero cambió el agua del termo por cloro como parte de una travesura, y el menor afectado lo bebió sin darse cuenta.
El hecho generó preocupación entre el personal educativo, ya que el cloro es una sustancia química que puede provocar irritación en las vías respiratorias, garganta y estómago si se ingiere, además de otras complicaciones dependiendo de la cantidad consumida.
Aunque en este caso el estudiante solo ingirió un pequeño trago y no presentó consecuencias graves, el episodio encendió las alertas sobre los riesgos de jugar con productos químicos.
