INSEGURIDAD

Extorsionadores queman moto de familia de comerciantes; no pagaron derecho de piso | VIDEO

El ataque muestra la creciente ola de violencia de los grupos criminales contra los pequeños negocios de la Ciudad de México

Esta es la forma de operar de una banda de crimen organizado en Venustiano Carranza. Foto: X/@c4jimenez
Esta es la forma de operar de una banda de crimen organizado en Venustiano Carranza. Foto: X/@c4jimenez
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El fenómeno de la extorsión en la Ciudad de México ha alcanzado niveles de violencia alarmantes, dejando de ser una amenaza verbal para convertirse en ataques directos contra el patrimonio de quienes buscan ganarse la vida honradamente. En un reciente y perturbador incidente ocurrido en la alcaldía Venustiano Carranza, una familia de comerciantes fue víctima de la brutalidad de grupos delictivos que, ante la negativa de pagar una suma de dinero, decidieron incendiar su principal herramienta de trabajo: una motocicleta.

Un ataque directo al sustento familiar

Los hechos, que quedaron registrados en cámaras de seguridad, muestran la sangre fría con la que operan estos grupos criminales. Durante la madrugada, sujetos desconocidos se aproximaron al domicilio y puesto de los comerciantes. Sin mediar palabra y con total impunidad, manipularon la manguera de combustible de un vehículo motorizado que la familia utilizaba para su pequeño negocio. En cuestión de segundos, las llamas envolvieron la unidad, provocando una pérdida total y poniendo en riesgo la estructura de la vivienda colindante.

Este acto no fue un incidente aislado ni un accidente; fue un mensaje claro y terrorífico. La familia ya había recibido amenazas previas a través de mensajes y visitas de individuos que se identificaban como parte de una organización criminal. La exigencia era simple pero devastadora: una cuota semanal de 15 mil pesos a cambio de "protección" y permiso para seguir operando su puesto en la vía pública. Al no ceder ante la presión económica, los delincuentes cumplieron su promesa de represalia.

Los individuos operan bajo la extorsión

El esquema de extorsión en la zona de la Venustiano Carranza y demarcaciones aledañas se ha vuelto común para el comercio local. Los delincuentes seleccionan a sus víctimas basándose en el flujo de clientes que perciben en los negocios. Una vez que establecen el contacto, inician un proceso de hostigamiento que escala rápidamente si no obtienen el dinero solicitado.

 En este caso, el periodista Carlos Jiménez resaltó que este tipo de agresiones buscan infundir miedo no solo en las víctimas directas, sino en toda la comunidad de comerciantes para obligarlos a capitular.

La quema de la motocicleta simboliza la vulnerabilidad a la que están expuestos los ciudadanos. Los extorsionadores no solo quitaron un bien material, sino que paralizaron la capacidad productiva de las víctimas, enviando un ultimátum: o se paga la cuota, o las consecuencias serán peores que la pérdida de un objeto.

Los delincuentes actuaron con total impunidad. Foto: X/@c4jimenez

La amenaza duerme a la vuelta de la esquina

Testimonios aseguran que los extorsionadores son vecinos de la zona, y viven a solo cuatro departamentos de distancia de quienes amenazaron. Las investigaciones y reportes policiales identifican a los cabecillas de esta célula como Hugo 'N', conocido en el ámbito criminal bajo el alias 'El Pelo', y su hijo, Cristóbal 'N', alias 'El Cristo' o 'Tovar'. 

Ambos sujetos son señalados como los líderes de un punto de venta de estupefacientes denominado "El Arenal",  donde coordinan actividades de narcotráfico y extorsión sistemática contra comerciantes y habitantes del perímetro.

El llamado urgente a la intervención de las autoridades

Este suceso pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de una estrategia de seguridad más robusta en los puntos críticos de comercio en la Ciudad de México. Los comerciantes exigen que la Fiscalía General de Justicia y la Secretaría de Seguridad Ciudadana no solo tomen la denuncia, sino que desarticulen a las bandas que tienen bajo asedio a la Venustiano Carranza.

Mientras las investigaciones avanzan de manera lenta, los comerciantes se debaten entre cerrar sus negocios por miedo o continuar trabajando bajo la sombra de la amenaza.