El sarampión ha vuelto a encender alertas sanitarias en México. Con miles de casos confirmados en estados como Jalisco, Chiapas y Chihuahua, la pregunta ya no es solo quién está enfermo, sino qué tan fácil puede propagarse el virus en espacios cotidianos: escuelas, transporte público… e incluso tu propia casa.
Se trata de una enfermedad viral altamente contagiosa que se identifica por fiebre elevada, sarpullido rojizo que inicia en el rostro y se extiende al cuerpo, tos seca, escurrimiento nasal, ojos enrojecidos y las características manchas blancas en la boca conocidas como manchas de Koplik. Pero más allá de los síntomas, lo que preocupa a especialistas es su capacidad de permanecer activo en el ambiente.
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El virus invisible que puede quedarse en el aire… y en tu mesa
De acuerdo con organismos de salud infantil y autoridades sanitarias, el virus del sarampión puede permanecer vivo hasta dos horas suspendido en el aire o depositado sobre superficies como mesas, barandales, juguetes o manijas de puertas.
Esto significa que una persona puede contagiarse incluso si entra a una habitación donde alguien infectado estuvo previamente, aunque ya no esté presente. El virus puede viajar mediante corrientes de aire y mantenerse viable el tiempo suficiente para infectar a alguien no vacunado.
En términos epidemiológicos, es uno de los virus más contagiosos que existen, una sola persona puede transmitirlo hasta a 18 individuos. Si alguien no está vacunado y convive con un infectado, tiene alrededor de 90% de probabilidad de enfermar.
La defensa que marca la diferencia: 97% de protección contra el sarampión
La buena noticia es que la vacuna es altamente eficaz. Con el esquema completo (SRP o SR), la protección alcanza aproximadamente el 97%. La inmunización no solo protege a nivel individual, sino que crea una barrera comunitaria que evita brotes masivos.
Especialistas recomiendan:
- Mantener al día las dosis de refuerzo según edad.
- Aislar inmediatamente casos sospechosos.
- Usar cubrebocas en zonas de alta transmisión.
- Localizar el módulo de salud más cercano marcando #079
Un detalle adicional que suele pasar desapercibido: el virus se inactiva más rápido en ambientes bien ventilados y con exposición a luz solar directa, por lo que abrir ventanas y permitir circulación de aire ayuda a reducir riesgos.
¿Cuánto dura la enfermedad?
Tras el contagio, el periodo de incubación va de 8 a 12 días. Luego aparecen fiebre alta y síntomas respiratorios, seguidos por el sarpullido característico. La recuperación suele tardar entre dos y tres semanas.
Aunque la erupción desaparezca, la fatiga puede prolongarse varios días más. En casos complicados, el sarampión puede provocar neumonía, inflamación cerebral (encefalitis) e incluso la muerte, especialmente en menores no vacunados o personas con sistemas inmunológicos debilitados.
El sarampión puede acechar donde menos lo imaginas
Contrario a la creencia popular, el sarampión no es una enfermedad “leve” ni exclusiva de la infancia. En adultos puede ser más agresivo y generar complicaciones severas. La alerta actual recuerda que el virus no solo se transmite de persona a persona, también puede permanecer activo en el entorno por horas. Por eso, la prevención no termina al salir de un lugar… puede comenzar en la superficie más cercana.
En tiempos de brotes, la vacunación, la ventilación adecuada y la higiene constante siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar que el virus del sarampión siga vivo, incluso donde menos lo imaginas.
