Vacunarse no es solo una decisión personal, sino también un compromiso con la salud de la comunidad. Así lo afirmó el epidemiólogo Pablo Oliva Sánchez, quien destacó la relevancia de la inmunización en el contexto del brote actual de sarampión en México.
Aplicarse un biológico no es solamente una acción individual; tiene consecuencias colectivas, porque la inmunidad de grupo protege a quienes no pueden vacunarse, como menores de edad o personas con condiciones médicas especiales.
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El especialista de la Unidad Xochimilco de la UAM precisó que aunque muchos brotes recientes se originan en casos importados, el verdadero riesgo aparece cuando el virus llega a comunidades con baja cobertura de vacunación. En estos lugares, la protección colectiva se debilita, lo que permite que las cadenas de transmisión se restablezcan y aumente la posibilidad de brotes locales.
El experto enfatizó que la inmunización es una herramienta histórica y comprobada para controlar enfermedades virales altamente contagiosas como el sarampión, y que cada persona vacunada ayuda a proteger a decenas de personas más, fortaleciendo la seguridad de toda la comunidad.
Cobertura de vacunación cae a 71%
México había logrado interrumpir la transmisión autóctona desde 1995, pero actualmente la cobertura ha disminuido de manera preocupante.
Antes de los años noventa, México alcanzaba coberturas cercanas al 95% con esquemas completos de vacunación; ahora rondan el 71%, muy por debajo del umbral necesario para considerar la enfermedad bajo control.
Esta disminución gradual en la vacunación explica el brote actual, que no es un fenómeno aislado, sino consecuencia de años de coberturas insuficientes.
La vacuna contra el sarampión que salvó millones de vidas
El primer desarrollo exitoso de la vacuna contra el sarampión se realizó en 1963 por los doctores John Enders y Thomas Peebles, marcando un hito en la lucha contra esta enfermedad.
Desde entonces, la inmunización ha permitido reducir drásticamente la incidencia y mortalidad asociadas al sarampión en todo el mundo, y en México fue incorporada al esquema nacional de vacunación en los años sesenta, contribuyendo a que el país interrumpiera la transmisión autóctona en 1995.
Un solo caso puede contagiar hasta a 18 personas
El sarampión es una de las enfermedades virales más contagiosas: un solo caso puede generar entre 12 y 18 contagios en personas susceptibles. Por ello, mantener altas coberturas de vacunación es clave para frenar su propagación. La vigilancia se realiza mediante el seguimiento de enfermedades exantemáticas, aquellas que presentan erupciones en la piel.
La Secretaría de Salud ha reportado 8,332 casos confirmados y 26 decesos de febrero de 2025 al 3 de febrero de 2026. Ante esta situación, la Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica, instando a intensificar la vacunación, la vigilancia y la respuesta rápida a brotes para interrumpir la transmisión y proteger a la población.
