NUTRICIÓN

Comer huevo crudo es mejor para aprovechar sus nutrientes, ¿mito o realidad?

Es común ver a atletas de alto rendimiento realizar esta práctica y eso es una motivación para replicarla, pero ¿realmente es un beneficio extra para nuestro organismo?

La ingesta de huevos crudos
La ingesta de huevos crudosCréditos: internet
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Comer huevo crudo es una práctica que muchos atletas realizan a diario. por lo que durante años se ha promovido por costumbre, tradición o incluso por tendencias relacionadas con el ejercicio y el fitness.

A pesar de que algunas personas lo consumen pensando que es más nutritivo o “más natural”, la realidad es que los riesgos sanitarios son mayores que los posibles beneficios, según especialistas en nutrición y seguridad alimentaria.

¿Comer huevo crudo es más nutritivo?

Uno de los principales peligros de ingerir huevo sin cocinar es la salmonella, una bacteria que puede encontrarse tanto en la cáscara como en el interior del huevo, incluso cuando este parece fresco y en buen estado.

Esta infección puede provocar diarrea, vómitos, fiebre y fuertes dolores abdominales, síntomas que pueden presentarse pocas horas después del consumo. El riesgo existe en cualquier lugar donde se manipulen huevos crudos, ya sea en casas, restaurantes o gimnasios.

Otro punto poco conocido es que la clara cruda contiene avidina, una proteína que interfiere con la absorción de la biotina, también llamada vitamina B7, esencial para la salud de la piel, el cabello y el metabolismo. Además, diversos estudios han demostrado que el cuerpo humano aprovecha mejor la proteína del huevo cuando está cocido, ya que el calor facilita su digestión y absorción.

¿Cómo lo ingieren los atletas?

Existen varios mitos alrededor de este alimento. Uno de los más comunes es que “el huevo crudo aporta más proteína”, lo cual es falso. Otro es que “si los atletas lo consumen, entonces es seguro”, cuando en realidad muchos deportistas profesionales han dejado esta práctica y prefieren opciones más seguras.

La mejor alternativa es consumir el huevo bien cocido, ya sea hervido, estrellado, revuelto o pochado, asegurando que la clara esté completamente firme. En recetas que requieren huevo sin cocción, como algunas salsas o postres, se recomienda usar huevo pasteurizado, disponible en supermercados.