El proyecto político México Republicano, una agrupación de derecha inspirada en el Partido Republicano de Estados Unidos y del presidente Trump, anunció que renuncia oficialmente a la vía para obtener el registro como partido político ante el Instituto Nacional Electoral (INE).
La organización se presentó como una opción de derecha conservadora con propuestas enfocadas en seguridad, soberanía y orden, aunque también había enfrentado deserciones internas y dificultades logísticas desde su conformación.
México Republicano deja sin fecha y sin certeza su participación electoral formal en el sistema político mexicano, por lo menos en el corto plazo.
Te podría interesar
Aun así, el proyecto no desaparece del todo. Juan Iván Peña Neder, presidente Nacional del partido adelantó que buscarán mantenerse vigentes rumbo a 2027 mediante alianzas electorales con partidos ya registrados, particularmente el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, con los que comparten una visión ideológica similar y una postura opositora frente a Morena.
La apuesta incluía 500 mil afiliaciones, 20 asambleas estatales y una asamblea nacional constitutiva. Todo, sobre el papel, parecía alineado.
RUPTURAS Y FALTA DE DINERO
Cada asamblea estatal costaba alrededor de 5 millones de pesos. Para cumplir con la ley, el partido requería más de 120 millones. El financiamiento privado nunca fue suficiente.
El partido que quiso ser la versión mexicana del trumpismo no llegó al registro. El dinero y la realidad política lo dejaron fuera antes de nacer.
Para ser partido nacional, México Republicano debía alcanzar al menos 256 mil afiliados —0.26 por ciento del padrón electoral—.
