Una investigación basada en documentos internos difundidos expone la estructura financiera y operativa que sostiene el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Los archivos, atribuidos a la organización de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', muestran que la violencia no es improvisada, funciona como una empresa con nómina, inventarios, reportes contables y jerarquías definidas.
Entre los puestos que más llaman la atención están los llamados 'vigilantes', considerados la base de la pirámide criminal y pieza clave para el control territorial.
Así operan los 'vigilantes': la red secreta que alerta al narco en segundos
En la base se ubican los 'vigilantes', encargados de vigilar calles, carreteras y accesos estratégicos. Su función es observar y reportar en tiempo real cualquier movimiento de fuerzas federales o grupos rivales. Pueden pasar desapercibidos: taxistas, vendedores ambulantes, jóvenes o incluso adultos mayores. Utilizan radios portátiles y aplicaciones encriptadas para enviar alertas inmediatas.
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Su presencia permite que las células armadas reaccionen antes de un operativo, cerrar rutas o preparar emboscadas. En términos prácticos, son la red de inteligencia primaria del cártel.
¿Cuánto cuesta operar una plaza?
Los documentos detallan pagos específicos. En Tapalpa, por ejemplo, se registraron 20 'vigilantes' con un pago conjunto de 50 mil pesos, aunque no se precisa si el monto corresponde a una semana, quincena o mes.
En la misma zona aparecen 26 integrantes denominados “muchachos choque” con ingresos conjuntos por 104 mil pesos, líderes regionales podían percibir hasta 10 mil pesos. La nómina total de una sola zona operativa ascendía a 509 mil 950 pesos. A ello se sumaban gastos logísticos como gasolina, talleres mecánicos, despensas, celebraciones locales e incluso 152 cortes de cabello que representaron 18 mil 240 pesos.
Las cifras muestran que la operación territorial requiere flujo constante de recursos, similar al funcionamiento de una pequeña o mediana empresa.
Punteros, postas y células armadas: el engranaje operativo
Por encima de los 'vigilantes' están los 'punteros', ubicados en cerros, brechas o accesos carreteros. A diferencia del vigilante común, suelen portar armas y tienen capacidad de respuesta inmediata. Las 'postas' funcionan como puntos fijos de monitoreo: casas de seguridad o casetas improvisadas donde se coordinan alertas.
El brazo armado lo integran células móviles conocidas como 'estacas', grupos de dos a cuatro hombres que se desplazan constantemente. En zonas rurales opera la llamada 'gente del cerro'. La estructura también evolucionó con la tecnología, surgieron los 'droneros', operadores de aeronaves con cámaras o explosivos improvisados, y los 'brokers', encargados de mover recursos y gestionar la compra de precursores químicos.
Millones en efectivo y presuntos sobornos
Un documento fechado en septiembre de 2025 registra la salida de cientos de kilos de 'frío', término asociado comúnmente a metanfetamina. Solo en diciembre de ese año, la organización reportó ingresos por más de 17 millones de pesos en municipios como Tapalpa y Cocula. Tras descontar un fondo de 1.5 millones, la “ganancia limpia” superaba los 15.6 millones de pesos. El desglose por producto detallaba miles de unidades comercializadas y montos específicos.
Desde el 'vigilante' que vigila una esquina hasta el mando regional que administra millones, cada nivel cumple una función específica dentro de un engranaje que opera con disciplina, inteligencia y estructura empresarial. La documentación revela que detrás de la violencia existe un sistema organizado que convierte el delito en una maquinaria con reglas, salarios y balances contables.
