Este miércoles 18 de febrero se llevó a cabo el primer Simulacro Nacional 2026 en la Ciudad de México y el Estado de México, durante el cual se activó la Alerta Sísmica de manera manual. El procedimiento permitió que todos los dispositivos con la APP SASSLA recibieran la señal de forma simultánea, marcando el inicio del ejercicio preventivo que busca preparar a la población ante un posible sismo real.
El evento contó con la participación de miles de ciudadanos, instituciones educativas y oficinas públicas, quienes respetaron las instrucciones de evacuación y prácticas de seguridad durante el simulacro.
¿Por qué se activó manualmente?
A diferencia de los escenarios automatizados, en los simulacros regionales donde no existe un criterio que limite la activación a una sola ciudad, es necesario disparar la alerta de forma manual. Esto garantiza que la señal llegue a todas las áreas previstas sin afectar otras regiones que no forman parte del ejercicio.
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En este caso específico, no era posible “programar” un sismo simulado que activara la alerta únicamente en CDMX y EdoMex, ya que el sistema no permite segmentar el alcance sin tocar otras ciudades.
Tecnología y participación ciudadana
La activación manual permitió probar la APP SASSLA y otros dispositivos conectados al sistema de alerta, verificando que la señal sísmica llegara correctamente a los teléfonos, radios y altavoces en lugares públicos.
Este tipo de ejercicios son fundamentales para familiarizar a la población con la respuesta inmediata ante un sismo, enseñando rutas de evacuación, puntos de reunión y protocolos de seguridad tanto en casa como en espacios laborales y escolares.
Lecciones del simulacro
El primer simulacro de 2026 recordó la importancia de la prevención y preparación ante emergencias naturales. Autoridades recomiendan mantener actualizadas las aplicaciones de alerta, respetar las instrucciones oficiales durante el ejercicio y revisar los planes de contingencia familiar y escolar.
Además, este ejercicio permite a los equipos de emergencia y Protección Civil evaluar los tiempos de reacción, identificar fallas en la comunicación y mejorar los protocolos para la próxima activación, asegurando que la ciudadanía esté cada vez más preparada frente a un eventual sismo.
