TORMENTA INVERNAL

¿Cómo acomodar las cobijas para dormir sin calefacción y pasar calientito toda la noche?

Especialistas en descanso coinciden en que no se trata solo de usar muchas cobijas, sino de colocarlas en el orden correcto para conservar el calor corporal y evitar que se escape mientras dormimos

¿Frio? Quizás solo hace falta un buen acomodo de cobijas
¿Frio? Quizás solo hace falta un buen acomodo de cobijasCréditos: FreePik
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Acomodar las cobijas para dormir sin calefacción es una de las formas más prácticas y accesibles para pasar menos frío durante la noche, sobre todo en temporadas invernales o en viviendas donde no hay sistemas de calentamiento.

Especialistas en descanso coinciden en que no se trata solo de usar muchas cobijas, sino de colocarlas en el orden correcto para conservar el calor corporal y evitar que se escape mientras dormimos.

Acomoda las cobijas para dormir calientito

El principio básico es sencillo: crear capas que atrapen el aire, ya que el aire inmóvil funciona como un aislante natural. Por eso, el orden de las telas es clave. Primero deben ir las más delgadas y transpirables, y después las más gruesas y pesadas. De esta forma, el calor que genera el cuerpo queda atrapado entre las capas y se mantiene por más tiempo.

El primer nivel comienza con la sábana. Lo ideal es que sea de franela, polar o algodón grueso, ya que las sábanas de algodón delgado suelen dejar pasar el frío.

Desde el primer contacto con la cama, este cambio marca una diferencia notable. Encima va la sábana, que aunque es opcional, resulta muy útil si también es de franela o una tela térmica. Muchas personas friolentas prefieren sustituir la sábana tradicional por una más cálida.

Después viene la capa intermedia, considerada la más efectiva para conservar el calor. Aquí se recomienda una manta delgada de lana, una cobija ligera de microfibra o polar, o incluso una sábana extra doblada. Esta capa evita que el calor corporal se pierda rápidamente durante la madrugada.

La cobija principal

La capa principal debe ser la más pesada: un edredón con relleno de pluma, lana o material sintético grueso, o una cobija de lana o acrílico. Entre más densa sea, mejor retendrá el calor. Si el frío es intenso, se puede añadir una manta extra encima, sin ajustarla por los lados.

Además, pequeños trucos ayudan mucho: usar pijama larga, calcetines gruesos, colocar una bolsa de agua caliente en los pies o el abdomen, o meterse a la cama ya “precalentado” tras moverse un poco.

Todo suma cuando se busca comodidad térmica. Acomodar las cobijas para dormir sin calefacción correctamente puede transformar una noche helada en un descanso agradable.