Una de las dudas más frecuentes entre los contribuyentes en México es si el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha establecido un límite de dinero para quienes utilizan tarjetas de débito. La inquietud surge porque esta autoridad fiscal vigila el origen de los recursos y presta especial atención a los movimientos inusuales, en particular a los depósitos en efectivo que superan los 15,000 pesos mensuales.
La respuesta corta es clara, el SAT no ha fijado un monto máximo de dinero que una persona pueda tener en su tarjeta de débito. Es decir, no existe una cantidad límite de saldo que, por sí sola, genere sanciones, multas o cobros automáticos de impuestos. Tener ahorros elevados en una cuenta bancaria no es motivo de castigo fiscal.
Entonces, ¿qué es lo que sí vigila el SAT?
Lo que realmente le interesa a la autoridad no es el saldo acumulado, sino la procedencia del dinero. De acuerdo con la normativa vigente, cuando una persona recibe depósitos en efectivo que en conjunto superan los 15,000 pesos al mes, los bancos están obligados a reportar esos movimientos al SAT.
Este aviso no significa que el contribuyente será sancionado de inmediato. Sin embargo, sí puede derivar en una solicitud de aclaración, en la que el titular de la cuenta deberá explicar y comprobar de dónde provienen esos recursos, especialmente si no coinciden con los ingresos declarados.
¿Existen impuestos automáticos por estos depósitos?
No. Es importante aclarar que el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) fue derogado desde el 1 de enero de 2014. Esto significa que ya no se cobra el 3% sobre el excedente de 15,000 pesos ni se ha creado un nuevo impuesto similar.
Además, el SAT no realiza retiros automáticos de las cuentas bancarias cuando detecta depósitos elevados. Cualquier revisión sigue un proceso administrativo previo y da oportunidad al contribuyente de aclarar la situación.
La clave: orden y comprobantes
En resumen, puedes tener la cantidad de dinero que desees en tu tarjeta de débito, siempre y cuando puedas comprobar su origen. Mantener recibos, facturas o registros de ingresos es la mejor forma de evitar problemas y responder con tranquilidad ante cualquier requerimiento del SAT.
La fiscalización no se enfoca en castigar el ahorro, sino en detectar operaciones irregulares o ingresos no declarados.
