Con la llegada del invierno, las enfermedades respiratorias se convierten en una constante en hogares, escuelas y centros de trabajo. Estornudos, tos y malestar general suelen atribuirse a una “gripa común”, pero en muchos casos podría tratarse de influenza, una enfermedad que puede provocar complicaciones graves si no se atiende a tiempo.
Aunque ambas infecciones comparten síntomas, la influenza es una enfermedad respiratoria aguda que se caracteriza por aparecer de forma súbita y con mayor intensidad. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), este virus puede afectar seriamente a niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
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¿Cómo se contagia la influenza?
El virus de la influenza se transmite fácilmente de persona a persona. Ingresa al cuerpo a través de la nariz, boca u ojos, principalmente mediante las gotitas de saliva que se expulsan al toser o estornudar.
El contagio también ocurre por contacto directo, como dar la mano, abrazar o besar a una persona enferma. Además, el virus puede permanecer activo en superficies contaminadas como mesas, teclados, teléfonos, manijas, barandales o pañuelos desechables, lo que facilita su propagación.
Síntomas que no deben ignorarse
A diferencia del resfriado común, la influenza provoca síntomas más intensos y repentinos, entre ellos:
- Fiebre mayor a 38 grados
- Tos persistente
- Dolor de cabeza
- Congestión y escurrimiento nasal
- Dolor muscular y articular
- Cansancio extremo
- Dolor al tragar o en el pecho
- Malestar estomacal o diarrea
Estos signos pueden agravarse rápidamente si no se recibe atención médica.
Tratamiento y prevención
El IMSS recomienda no automedicarse. El tratamiento adecuado incluye reposo, consumo abundante de líquidos y atención médica inmediata. Solo el personal de salud puede indicar el tratamiento antiviral específico, en caso de ser necesario.
Para prevenir contagios, se insiste en medidas básicas pero efectivas, vacunarse contra la influenza, evitar cambios bruscos de temperatura, abrigarse correctamente y mantener una alimentación rica en frutas y verduras, especialmente las de color verde y amarillo.
Ante cualquier síntoma, lo más importante es no minimizar la enfermedad. La influenza no es “una gripe fuerte” y atenderla a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida o una complicación grave. Cuidarte también es cuidar a quienes te rodean.
