Sin duda Javier Solís fue una de las voces más privilegiadas en México, sin embargo, su repentina muerte a los 34 años, en medio de la fama y la fortuna aún crea eco en las personas, quienes lloran al día de hoy su pérdida. Para muchos hubo una canción, dejada por el músico, la cual predijo su muerte, considerándola maldita por haberle hecho dejar este mundo.
En 1996, Solís fue hospitalizado tras desvanecerse en su camerino mientras cumplía con una presentación en el estado de Michoacán. Cálculos biliares fueron resueltos con una cirugía pero, lamentablemente el destino fue cruel, pues al poco tiempo de ser dado de alta, un paro cardiaco fulminante acabó con su vida.
El mariachi de Tacubaya era una voz joven, en proceso de crearse fama y, para muchos, un ícono para quienes le acompañaron como Pedro Infante o Jorge Negrete.
Los fans lloraron su pérdida y, en el dolor del duelo, buscaron culpables, encontrando al compositor de una de las últimas canciones de Javier Solís, como el perpetrador del final del cantante.
Canción maldita
Estamos hablado de la canción Amigo Organillero, compuesta por Rafael Carrión. Dicho sencillo, evoca a la muerte y la melancolía, dos factos que fueron tomados por seguidores y la propia prensa, para determinar el presagio de la muerte del artista:
Amigo organillero
Arranca con tus notas pedazos de mi alma
No importa que el recuerdo
Destroce mis entrañas, tú sigue toca y toca
Como un puñal de luto
Está clavada en mi alma aquella noche negra
Cuando en mis brazos
Sus ojos se cerraron
Sus labios muertos
Ya nunca más me hablaron
Quiero morir
No tengo ya aquel amor tan puro y santo
Quiero seguir
Al más allá a la que quiero tanto
En esta noche
En que la muerte espero
Sigue tocando
Amigo organillero
Quiero morir
No tengo ya aquel amor tan puro y santo
Quiero seguir
Al más allá a la que quiero tanto
En esta noche
En que la muerte espero
Sigue tocando
Amigo organillero
Sigue tocando
Amigo organillero
En entrevista con con el programa “La Historia detrás del mito”, Carrión confesó sentirte triste por lo dicho por varios medios, quienes indicaban una tétrica coincidencia entre la canción y la muerte de Javier Solís.
“Qué cosa tan horrible, dijeron por ahí en algunos periódicos que yo había matado a Javier Solís con mi canción por aquello que dice ‘quiero morir, no tengo ya aquel amor tan puro y santo'", comentó Rafael Carrión.
Sin embargo, Amigo Organillero fue un rotundo éxito de ventas, justo cuando se velaban y enterraban los restos del cantante en el Panteón Jardín. Incluso un año después de su muerte, su éxito musical seguía por las nubes, lanzándose dos discos de larga duración titulados "Rancheras con Javier Solís" y "Amigo organillero".
