Con 96 pozos de gas o de aceite abandonados, en el condado de Webb, los pozos huérfanos representan un desafío ambiental y regulatorio significativo, un problema que la Comisión de Ferrocarriles de Texas (RRC) busca resolver mediante programas de taponamiento.
Mientras en el 2021 la Comisión de Ferrocarril de Texas reportó que en el condado de Webb había 43 pozos huérfanos, la cifra creció a 96 hasta enero del 2026.
Del total reportado en ese periodo, 15 tenían más de 15 años abandonados, 13 entre 10 y 15 años, y el resto menos de 10 años.
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Un estudio más amplio sobre la infraestructura local indicó que, de los aproximadamente 15,293 pozos totales en el condado, unos 7,881 están inactivos, lo que representa un riesgo potencial de convertirse en huérfanos si sus operadores pierden solvencia.
A través de la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleos (IIJA), se han asignado recursos para taponar pozos en el sur de Texas. Hasta inicios de 2024, estos fondos permitieron el cierre de 27 pozos en una región que incluye los condados de Duval, Starr, Webb y Zapata.
¿Cuáles son los riesgos que existen por estos pozos de gas y aceite?
La Comisión de Ferrocarriles de Texas (RRC) prioriza los pozos basándose en el riesgo de contaminación de acuíferos y fugas de gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno. Cada taponamiento cuesta en promedio 57 mil dólares.
Investigaciones de la Texas A&M International University en Laredo sugieren que algunos de estos pozos inactivos en la formación Eagle Ford podrían ser reutilizados para la extracción de energía geotérmica, específicamente para calefacción directa.
Los pozos sin taponar pueden filtrar fluidos químicos y salmuera hacia los acuíferos locales y son además una fuente constante de emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero.
Aparte, existe el riesgo de explosiones o blowouts, especialmente si hay actividades de inyección de agua residual en formaciones cercanas que aumentan la presión subterránea
Tricia Cortez, directora ejecutiva del Centro Internacional de Estudios del Rio Grande (RGISC) dijo que estos pozos abandonados desde hace años representan una seria amenaza para el medio ambiente.
“Hay un alto riesgo de que contaminen el aire con emisiones de metano y un peligro de contaminar los mantos acuíferos subterráneos que inclusive puedan llegar hasta el río Bravo, la única fuente de agua potable en Laredo”, advirtió.
Un estudio reciente determinó que Texas tiene unos 11 mil pozos “huérfanos” y se estima que se requieren unos 9 billones de dólares para taparlos y evitar que sigan contaminando el aire y el agua.
En el condado de Webb hay registradas 20 mil 594 norias activas y 61 compañías productoras de gas y de aceite y técnicamente deben ser las responsables de tapar los pozos que ya no producen, pero la mayoría sólo les ponen cemento y los abandonan.
El año pasado y para tratar de aligerar el problema, el gobierno federal aprobó recursos por casi 80 millones de dólares que serán usados para tapar y disponer propiamente de los pozos petroleros inactivos.
