Dentro de la tradición de la Iglesia Católica, el llamado Triduo Pascual representa el núcleo de las celebraciones. Este periodo comienza con el Jueves Santo y culmina con el Domingo de Resurrección.
El Jueves Santo conmemora momentos clave como la Última Cena origen de la Eucaristía y el lavatorio de pies, un gesto que simboliza el servicio y el amor al prójimo. También es el momento en que ocurre la traición de Judas Iscariote, quien entrega a Jesús con un beso a las autoridades. A partir de ahí, se desencadena una serie de hechos que llevan a la crucifixión, recordados con solemnidad durante el Viernes Santo.
¿Qué pasó el Viernes Santo según los Evangelios?
Los relatos del Nuevo Testamento describen que Jesús pasó la noche previo a su muerte detenido y maltratado en casa del sumo sacerdote Caifás. Posteriormente fue llevado ante Poncio Pilato, quien, tras no encontrar culpa suficiente, lo envió con el rey Herodes. Finalmente, Jesús regresó con Pilato, donde fue azotado, coronado con espinas y condenado a morir en la cruz. El camino hacia el Monte Calvario estuvo marcado por caídas y sufrimiento, hasta ser crucificado entre dos ladrones.
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De acuerdo con la tradición, Jesús permaneció en la cruz alrededor de seis horas. Fue crucificado cerca de las 9:00 de la mañana y murió aproximadamente a las 3:00 de la tarde, momento conocido como la “hora nona”. Durante ese tiempo, pronunció las llamadas Siete Palabras, frases recogidas en los Evangelios que forman parte de una de las devociones más importantes del cristianismo.
Las Siete Palabras y su significado espiritual
Las Siete Palabras de Jesús en la cruz son reflexiones que resumen su mensaje espiritual en el momento de su muerte. Entre ellas destacan frases como “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” y “Todo está consumado”.
Estas expresiones, recogidas por los evangelistas, son meditadas cada Viernes Santo en iglesias de todo el mundo. Representan temas como el perdón, la compasión, el abandono, la fe y la entrega total. La tradición de reflexionar sobre estas palabras ha perdurado durante siglos y forma parte esencial de las celebraciones litúrgicas, especialmente en países de fuerte tradición católica como México.
Tradiciones del Viernes Santo: silencio, luto y reflexión
El Viernes Santo se caracteriza por una atmósfera de recogimiento. A diferencia de otros días, no se celebra la misa; en su lugar, se realiza la liturgia de la Pasión, donde se lee el relato de la crucifixión y se lleva a cabo la adoración de la cruz. Una de las tradiciones más llamativas es cubrir imágenes y crucifijos con telas moradas. Este color simboliza duelo, penitencia y preparación espiritual. La intención es centrar la atención en el sacrificio de Jesús, dejando de lado lo ornamental.
Además, el sagrario permanece abierto y vacío, en señal de que Cristo ha muerto. El ayuno y la abstinencia también forman parte de las prácticas, recordando el sufrimiento vivido.
El Viernes Santo no es solo una fecha en el calendario religioso. Es un día que invita a la reflexión sobre el sacrificio, la fe y el sentido de la vida. Más allá de las creencias, su historia continúa impactando a millones de personas en todo el mundo, manteniéndose como uno de los relatos más influyentes de la humanidad.
