CRIMENES

Mujer descuartiza a su mamá y usa inteligencia artificial para encubrir su crimen; escondió restos en la lavadora

Para encubrir el hecho, incluso denunció la desaparición de su madre junto a su hermano, asegurando que había sido secuestrada por un grupo criminal

El caso generó indignación por la brutalidad del crimen y el intento de manipular a las autoridades
El caso generó indignación por la brutalidad del crimen y el intento de manipular a las autoridadesCréditos: Especial
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Un caso que ha estremecido a la sociedad se registró en la ciudad de Quito, Ecuador, donde una mujer fue detenida tras ser señalada como la responsable del asesinato y desmembramiento de su propia madre. La brutalidad del crimen, así como los intentos por encubrirlo mediante herramientas digitales, han generado indignación y preocupación entre la población.

De acuerdo con los primeros reportes de la Policía Nacional del Ecuador, la presunta responsable fue identificada como Andreína Lamota, de 32 años, quien habría cometido el crimen luego de que su madre, de 49 años, se negara a prestarle 6 mil dólares. Este conflicto familiar habría detonado una serie de hechos que terminaron en tragedia.

Andreína Lamota fue sentenciada a 40 años de prisión por el asesinato y descuartizamiento de su madre

Un crimen que conmociona por su brutalidad

Las investigaciones revelan que, tras quitarle la vida a su madre el 3 de octubre del 2025, la mujer presuntamente procedió a desmembrar el cuerpo. Los restos fueron encontrados en condiciones estremecedoras: parte de ellos dentro de una lavadora y otros en un tambo de plástico azul.

Además, las autoridades indicaron que los restos habrían sido cubiertos con sal gruesa, aparentemente con la intención de retrasar el proceso de descomposición y evitar que el olor alertara a vecinos o familiares. Este nivel de planeación ha sido clave en la investigación para determinar la posible premeditación del delito.

El hallazgo fue realizado tras un cateo en el domicilio donde la víctima fue vista por última vez, lo que permitió a los peritos recolectar evidencia determinante para el caso.

El crimen ocurrió en Guayaquil, donde el cuerpo fue hallado dentro de una lavadora y un tambo plástico

Denuncia y primeras sospechas

Días antes del descubrimiento, la propia Andreína, junto con su hermano, acudió a las autoridades para denunciar la desaparición de su madre el pasado 5 de octubre. En ese momento, la mujer intentó desviar la atención asegurando que la víctima había sido secuestrada por un grupo criminal.

Según su versión inicial, los supuestos captores exigían 15 mil dólares como rescate. Para respaldar su historia, presentó mensajes que, posteriormente, se determinó habían sido generados mediante herramientas tecnológicas.

Sin embargo, su comportamiento durante las entrevistas y algunas inconsistencias en su relato despertaron sospechas entre los investigadores, quienes comenzaron a seguir nuevas líneas de investigación.

La mujer permanece recluida en la cárcel de máxima seguridad conocida como La Roca

Intento de engaño con inteligencia artificial

Uno de los aspectos más inquietantes del caso fue el intento de la mujer por engañar a las autoridades mediante el uso de recursos digitales. De acuerdo con los reportes, Andreína habría utilizado ropa de su madre para grabar videos en los que simulaba que seguía con vida.

Además, recurrió a herramientas de inteligencia artificial para generar contenido que reforzara la narrativa del secuestro. No obstante, los análisis forenses de las imágenes y archivos revelaron múltiples irregularidades.

Especialistas detectaron alteraciones digitales y elementos inconsistentes, lo que permitió a la policía descartar la versión del secuestro y enfocar la investigación directamente en la hija como principal sospechosa.

La sentencia, dictada en febrero de 2026, es la pena máxima contemplada en la legislación ecuatoriana

La historia no terminó con su detención

Tras el avance de las investigaciones y el análisis de pruebas clave en abril del 2026, Andreína Lamota fue llevada ante la justicia, donde finalmente recibió una sentencia de 40 años de prisión, considerada la pena máxima en Ecuador para este tipo de delitos. Actualmente, permanece recluida en un centro penitenciario de alta seguridad en Guayaquil, bajo estricta vigilancia.

El caso no solo generó indignación por la brutalidad del crimen, sino también por el uso de herramientas tecnológicas para intentar evadir a las autoridades, lo que abrió un debate sobre los nuevos desafíos en las investigaciones criminales. A esto se suman nuevas líneas de investigación que han vinculado su nombre con otros hechos violentos, lo que mantiene a las autoridades en alerta.