Lo que comenzó como un viaje de recreo terminó en una batalla legal. Diana Sanders, una enfermera de 45 años originaria de California, Estados Unidos, obtuvo una indemnización de 300 mil dólares tras demandar a la compañía Carnival Corporation por negligencia.
El incidente ocurrió el 5 de enero de 2024 durante un crucero de tres días que partió de Los Ángeles. Sanders viajaba con dos amigas y había adquirido el paquete de bebidas “Cheers!”, que permite consumir hasta 15 bebidas alcohólicas en 24 horas.
Durante un lapso de poco más de ocho horas, la mujer ingirió 15 shots de tequila en distintos bares del barco. Horas más tarde, alrededor de la medianoche, sufrió una caída por las escaleras tras salir del bar del casino, lo que derivó en lesiones físicas y emocionales.
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El argumento legal: negligencia en el servicio
La demanda presentada en 2024 señalaba que los camareros continuaron sirviéndole alcohol pese a que, según la denunciante, mostraba signos evidentes de intoxicación. En el juicio, su defensa argumentó que Sanders presentaba comportamientos como dificultad para hablar, inestabilidad al caminar y actitud alterada, lo que según su versión debió alertar al personal del crucero para dejar de servirle bebidas.
El jurado coincidió parcialmente con esta postura y determinó que la empresa tenía una responsabilidad del 60 por ciento en lo ocurrido, mientras que la propia pasajera asumía el 40 por ciento restante.
La indemnización final incluyó daños por angustia emocional, dolor y sufrimiento, superando incluso la cantidad inicialmente solicitada por la demandante.
La defensa de la compañía y la controversia
Por su parte, Carnival Corporation rechazó los señalamientos y aseguró que su personal está capacitado para identificar signos de ebriedad y actuar en consecuencia. En documentos judiciales, la empresa sostuvo que la pasajera no mostraba señales claras de intoxicación severa, como vómito, pérdida del equilibrio o desmayo dentro de los bares.
Además, la compañía manifestó su desacuerdo con el veredicto y anunció que planea apelar la decisión del jurado, lo que podría prolongar el caso en instancias superiores.
El caso ha generado debate público, especialmente por la dificultad de establecer límites claros en situaciones donde el consumo es voluntario, pero el servicio es continuo.
Responsabilidad compartida y lecciones del caso
Durante el juicio, la propia Sanders reconoció su responsabilidad al haber consumido alcohol en exceso. Sin embargo, insistió en que la empresa también debió actuar con mayor precaución. Especialistas legales coinciden en que este tipo de casos son complejos, ya que implican determinar hasta qué punto una empresa debe intervenir en las decisiones de consumo de sus clientes.
El abogado de la demandante subrayó que, aunque los pasajeros deben beber con moderación, las compañías tienen la obligación de evitar servir alcohol a personas visiblemente intoxicadas. La historia de Diana Sanders deja una advertencia clara sobre los riesgos del exceso y la importancia de la corresponsabilidad. En entornos como los cruceros, donde el acceso al alcohol es constante, una decisión puede cambiarlo todo.
