Un violento ataque ocurrido en un estacionamiento de Walmart en Omaha, Estados Unidos, ha generado conmoción, luego de que un niño de apenas tres años fuera apuñalado en el rostro por una mujer que posteriormente fue abatida por la policía.
El menor fue trasladado de emergencia al Hospital de Niños de Nebraska, donde permanece bajo atención médica especializada. De acuerdo con los reportes oficiales, el pequeño sufrió una profunda laceración en el lado izquierdo del rostro y una lesión en una de sus manos.
A pesar de la gravedad de las heridas, las autoridades confirmaron que su vida no corre peligro, lo que ha sido considerado un resultado positivo dentro de la gravedad del caso.
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Policía llega y se enfrenta a la agresora armada
Los hechos ocurrieron la mañana del 14 de abril, cuando la agresora, identificada como Noemí Guzmán, ingresó a la tienda y tomó un cuchillo de cocina antes de dirigirse al área donde se encontraba el menor junto a su cuidadora. Según la policía, la mujer amenazó a la adulta y la obligó a avanzar mientras mantenía el control del niño, llevándolo hasta el estacionamiento en lo que fue descrito como un secuestro.
Minutos después, elementos de seguridad arribaron al lugar tras recibir el reporte. Al confrontar a la agresora, esta se negó a soltar el arma y comenzó a pasar el cuchillo sobre el menor, provocándole las heridas que hoy mantienen al niño hospitalizado.
Intervención policial evitó un desenlace fatal
Ante el riesgo inminente, los oficiales abrieron fuego contra la mujer, quien murió en el lugar. La rápida intervención permitió que el menor fuera liberado casi de inmediato. Tras el incidente, la cuidadora y un testigo lograron sacar al niño del carrito de supermercado y brindarle los primeros auxilios mientras llegaban los paramédicos.
El jefe de la policía de Omaha, Todd Schmaderer, destacó la actuación de los agentes, señalando que su intervención fue decisiva para salvar la vida del menor. Por su parte, la alcaldesa Jean Stothert calificó el hecho como “trágico y perturbador”, aunque reconoció que la respuesta policial evitó consecuencias aún más graves.
Antecedente alarmante: ya había atacado a su propio padre
Las autoridades confirmaron que la agresora no tenía relación con la víctima ni con su cuidadora. Sin embargo, sí contaba con antecedentes de violencia. En 2024, había sido detenida por atacar a su propio padre con un arma blanca, caso en el que fue declarada no responsable por razones de salud mental.
Actualmente, los oficiales involucrados en el uso de la fuerza han sido puestos en licencia administrativa, conforme a los protocolos, mientras se lleva a cabo una investigación interna con apoyo de otras agencias estatales.
Mientras tanto, la atención se mantiene en la recuperación del menor, cuyo estado de salud evoluciona favorablemente. El caso ha reavivado el debate sobre la seguridad en espacios públicos y la atención a personas con antecedentes de violencia, en un hecho que pudo terminar en tragedia, pero que dejó una esperanza en medio del horror.
