En días recientes, mientras imágenes de jirafas caminando con crías en un rancho de Coahuila se volvieron virales en redes sociales, autoridades ambientales confirmaron que, en paralelo, Colombia enfrenta desde hace décadas un problema creciente con más de 200 hipopótamos en libertad en la región del Magdalena Medio, situación que se mantiene vigente hasta inicios de 2026, según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Las jirafas fueron ubicadas en el rancho “Las Jirafas”, en la franja entre Coahuila y Nuevo León, y de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila (SEMA), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente realizará una investigación para verificar que los ejemplares vivan en condiciones seguras y legales, sin riesgo para la población ni para los animales.
Hipopótamos en Colombia: de zoológico privado a especie invasora
El caso de los hipopótamos en Colombia se remonta a más de 40 años, cuando el narcotraficante Pablo Escobar trasladó cuatro ejemplares de Hippopotamus amphibius a su finca Hacienda Nápoles para integrarlos a su zoológico privado, según registros históricos retomados en reportes ambientales.
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Tras la muerte de Escobar, el traslado de estos animales no fue viable debido a su tamaño, ya que pueden alcanzar hasta 4 mil 500 kilogramos, por lo que fueron abandonados, lo que permitió que escaparan y comenzaran a expandirse por el río Magdalena, una de las principales cuencas del país.
Población supera los 200 ejemplares y sigue en aumento
De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, para inicios de 2025 existían alrededor de 215 hipopótamos en libertad, principalmente en la región del Magdalena Medio, aunque la cifra continúa en aumento debido a las condiciones favorables del ecosistema.
Estudios citados, como el de la Universidad de Florida en Gainesville, señalan que la población crece a un ritmo aproximado de 9.6% anual, lo que, de no controlarse, podría elevar la cifra a más de mil ejemplares para 2035.
El entorno colombiano ofrece abundante agua incluso en temporadas secas, además de alimento suficiente, ya que cada hipopótamo puede consumir hasta 35 kilogramos de pasto al día, lo que, sumado a la ausencia de depredadores, facilita su reproducción.
Impacto ambiental en biodiversidad del Magdalena
La presencia masiva de hipopótamos ha generado afectaciones en uno de los ecosistemas más biodiversos del mundo, ya que Colombia alberga cerca del 10% de la biodiversidad global, de acuerdo con reportes ambientales.
Entre las especies afectadas se encuentran manatíes, nutrias, capibaras y peces endémicos del río Magdalena, debido a que estos animales modifican el entorno, alteran el terreno y generan procesos como la eutrofización por la acumulación de residuos en el agua, lo que favorece la proliferación de algas.
Además, aunque son herbívoros, los hipopótamos están considerados entre los animales más peligrosos del mundo, lo que también representa un riesgo potencial.
Estrategias para controlar la población de hipopótamos
El debate sobre cómo manejar esta situación se intensificó desde 2009, tras la caza de un ejemplar conocido como “Pepe”, y en 2022 las autoridades colombianas declararon oficialmente a los hipopótamos como especie invasora.
Desde 2018 se han implementado medidas como la esterilización mediante anticonceptivos y castración química, aunque estas acciones enfrentaron dificultades por la agresividad de los animales, según informes institucionales.
Actualmente, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible contempla un plan que incluye la continuidad de la esterilización, así como el traslado de ejemplares y el sacrificio controlado bajo estándares de bienestar animal, estrategia respaldada por el Instituto Humboldt y el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional.
