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Abuelito jubilado trabaja como payaso y pide comida en lugar de dinero; su historia conmueve en redes | VIDEO

El caso de “El payaso Corchito” generó empatía y debate en redes sociales, donde miles de usuarios compartieron el video en busca de ayuda para el hombre mayor

Para subsistir, asiste a eventos infantiles utilizando un disfraz que él mismo confeccionó
Para subsistir, asiste a eventos infantiles utilizando un disfraz que él mismo confeccionóCréditos: Especial
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Un crudo video difundido en redes sociales retrató la realidad de un adulto mayor que, pese a haber trabajado toda su vida, hoy no cuenta con una vejez digna. Se trata de Oscar Alfredo Ortiz, de 63 años, jubilado que vive en Lanús, Argentina, donde es conocido como “El payaso Corchito”.

Para subsistir, Ortiz asiste a eventos infantiles vestido de payaso, utilizando un disfraz que él mismo confeccionó. A cambio, no solicita dinero.

“Yo cuando asisto no pido dinero, solo mercadería o lo que la gente me pueda dar para poder comer”, explicó.

Una jubilación que no alcanza

Ortiz relató que se jubiló hace un año, pero desde entonces su situación económica se complicó, en parte porque debe adquirir medicamentos con urgencia, lo que incrementa sus gastos.

En el video, el hombre habló abiertamente sobre su realidad:

“Soy jubilado y hago esto porque la jubilación no alcanza. Tengo 63 años y nunca pensé que iba a estar en esta situación. Creí que iba a estar bien”.

También confesó el conflicto emocional que enfrenta al aceptar ayuda:

“Aunque a mí me da vergüenza la ayuda de la gente, la acepto igual porque no me alcanza”.

Comerciantes y vecinos lo apoyan

Algunos comerciantes de la zona, como panaderías y carnicerías, le brindan pequeñas colaboraciones para ayudarlo a cubrir necesidades básicas.

Sin embargo, su testimonio refleja una problemática mayor: adultos mayores que, tras décadas de trabajo, enfrentan jubilaciones insuficientes para cubrir alimentación, salud y vivienda.

El debate que abrió el caso en redes sociales

El caso de “El payaso Corchito” generó empatía y debate en redes sociales, donde miles de usuarios compartieron el video y cuestionaron la situación económica de muchos jubilados.

Más allá del personaje alegre que anima fiestas infantiles, el testimonio deja al descubierto una realidad incómoda: la fragilidad económica en la tercera edad y la necesidad de políticas que garanticen una vejez digna.