El cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, decretado por la Administración Federal de Aviación (FAA) por “razones especiales de seguridad”, generó incertidumbre entre viajeros y autoridades locales.
La medida, anunciada la noche del martes 10 de febrero, planteaba inicialmente una suspensión de vuelos por 10 días, aunque fue levantada apenas horas después al descartar riesgos inmediatos para la aviación civil.
El poderoso láser LOCUST de El Paso
Desde entonces, el episodio ha provocado interrogantes sobre el uso de tecnología militar avanzada en zonas fronterizas y si este tipo de sistemas ya se encuentra activo en otras ciudades como Laredo.
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En un primer momento, la FAA no detalló los motivos específicos del cierre, lo que alimentó versiones encontradas. Legisladores estadounidenses y diversos medios señalaron que la restricción estuvo vinculada a una prueba de un sistema antidrones basado en un láser de alta energía.
La hipótesis cobró fuerza cuando trascendió que el Departamento de Defensa de Estados Unidos habría autorizado a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) a emplear un arma de energía dirigida en la zona.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, el sistema utilizado fue el láser antidrones LOCUST de 20 kilovatios, desarrollado por la empresa AeroVironment Inc., tecnología que pertenece al Ejército de Estados Unidos pero que, según fuentes citadas por Axios, habría sido operada por personal de CBP cerca del Aeropuerto Internacional de El Paso.
El uso del sistema, presuntamente sin coordinación previa suficiente con la FAA, habría detonado la orden de cierre del espacio aéreo.
Versiones encontradas del cierre del espacio aéreo en El Paso
La versión oficial posterior indicó que se respondió a una supuesta incursión de drones operados por cárteles mexicanos. Sin embargo, reportes posteriores revelaron que los objetos detectados no eran drones, sino globos de fiesta, lo que derivó en críticas y cuestionamientos públicos.
El corresponsal de seguridad nacional de CBS, Charlie D’Agata, explicó que el LOCUST es un arma de corto alcance capaz de rastrear y neutralizar drones mediante energía dirigida, sin necesidad de misiles interceptores, cuyo costo es mucho mayor.
El sistema LOCUST forma parte del programa Army Multi-Purpose High Energy Laser (AMP-HEL), para el cual el Ejército estadounidense otorgó un contrato de 76 millones de dólares a BlueHalo, empresa que posteriormente fue adquirida por AeroVironment.
Según sus especificaciones, el láser puede montarse en vehículos o plataformas fijas, cuenta con radar de 360 grados, sensores infrarrojos y cámaras de alta definición, y responde de forma casi instantánea a las órdenes del operador.
Van por drones que crucen la frontera
En la frontera entre Estados Unidos y México, el uso de drones por parte de grupos criminales es un fenómeno documentado. Se estima que en los últimos años se han registrado decenas de miles de vuelos ilegales con fines de vigilancia o contrabando.
Este contexto explica el interés del Pentágono en acelerar el despliegue de armas de energía dirigida, con una inversión cercana a mil millones de dólares anuales en este tipo de tecnología.
Problemas de coordinación entre agencias con el láser LOCUST
No obstante, el caso de El Paso dejó al descubierto problemas de coordinación entre agencias federales. Mientras la FAA mantiene autoridad sobre el espacio aéreo civil, las operaciones militares y de seguridad fronteriza requieren protocolos específicos que no se habrían cumplido plenamente en este incidente.
La duda que ahora surge es si el sistema LOCUST existe o se utiliza en Laredo, Texas. Hasta el momento, no hay reportes públicos ni confirmaciones oficiales que indiquen su despliegue o uso en esa ciudad fronteriza.
Si bien Laredo es un punto estratégico con fuerte presencia de CBP y alto flujo comercial, las fuentes abiertas solo confirman la operación del láser antidrones en El Paso. Así, aunque el sistema es real y ya se ha usado en Texas.
