NUTRICIÓN

Las ventajas de congelar el pan que no sabías y el secreto de salud que esconde esta práctica

Estudios científicos han analizado qué ocurre cuando el pan se congela y luego se consume, revelando cambios sorprendentes para el organismo

¿Que beneficios guardar el pan congelado?
¿Que beneficios guardar el pan congelado?Créditos: internet
Escrito en GLOBAL el

Congelar el pan suele asociarse, en primera instancia, con una solución práctica ante el ritmo acelerado de la vida diaria. Guardar el pan en el congelador permite disponer de él durante semanas o incluso meses sin que se endurezca, se seque o aparezca moho.

Esta técnica evita tirar alimentos y facilita el consumo por porciones, ya que solo se descongela lo necesario. Por ello, congelar el pan se ha convertido en una estrategia habitual en cocinas domésticas y negocios de alimentos.

Congelar el pan tiene beneficios a la salud

A simple vista, el procedimiento parece no alterar el producto más allá de su temperatura. No obstante, especialistas en nutrición y ciencia de los alimentos han observado que el frío provoca modificaciones internas en el pan, especialmente en sus carbohidratos.

Estas transformaciones no se perciben en el sabor ni en la textura final, sobre todo cuando el pan se tuesta tras salir del congelador, pero sí influyen en la forma en que el cuerpo lo procesa.

Leyenda

Uno de los aspectos que más interés ha despertado es la relación entre el consumo de pan y los niveles de azúcar en sangre. Comer pan fresco, sobre todo blanco, suele generar picos rápidos de glucosa debido a la digestión acelerada del almidón.

En cambio, investigaciones han demostrado que el pan congelado y posteriormente descongelado o tostado puede reducir esa respuesta. Estudios citan disminuciones de entre 25 y 40 % en la elevación de glucosa, una cifra relevante para personas con resistencia a la insulina o prediabetes.

¿Qué es la retrogradación del almidón?

El motivo de este efecto está en un fenómeno conocido como retrogradación del almidón. Al congelar el pan, parte del almidón que normalmente se digiere con rapidez cambia su estructura y se convierte en almidón resistente.

Este tipo de carbohidrato no se absorbe en el intestino delgado, sino que llega casi intacto al intestino grueso, donde cumple una función similar a la de la fibra dietética.

El pan congelado y tu salud intestinal

Gracias a ello, el pan tratado con frío puede favorecer la salud intestinal. El almidón resistente sirve de alimento para bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus, las cuales forman parte de la microbiota.

Al fermentar este almidón, producen ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, asociados con menor inflamación, mejor digestión y un tránsito intestinal más regular.

Las ventajas del pan congelado

Otro efecto observado es una mayor sensación de saciedad. Al comportarse como fibra, el almidón resistente contribuye a que la persona se sienta llena durante más tiempo, aun consumiendo la misma cantidad de pan.

Además, como una parte del almidón no se digiere por completo, el cuerpo absorbe ligeramente menos calorías, aunque los expertos aclaran que la diferencia no es suficiente para considerarlo un método para adelgazar.

Congela el pan en rebanadas

Los especialistas recomiendan congelar el pan en rebanadas y almacenarlo en bolsas bien cerradas. Para aprovechar mejor sus beneficios, sugieren descongelarlo a temperatura ambiente o colocarlo directamente en la tostadora, ya que el tostado potencia la reducción del impacto glucémico.

Este efecto se presenta tanto en pan blanco como integral y de masa madre, aunque este último ya contiene de forma natural más almidón resistente.

El pan congelado no es un 'alimento milagro'

Congelar el pan no lo convierte en un alimento milagro ni elimina la necesidad de una dieta equilibrada, pero sí representa un recurso sencillo, gratuito y respaldado por estudios científicos que mejora ligeramente su perfil nutricional, facilita su conservación y lo hace más amigable para el metabolismo y la salud intestinal.