La cadena de cafeterías Compass Coffee, con sede en Washington D.C., Estados Unidos, sorprendió a clientes y trabajadores al presentar una solicitud de protección bajo el Capítulo 11 de bancarrota en la corte federal del Distrito de Columbia a principios de enero de 2026. Fundada en 2014 por los exmarines Michael Haft y Harrison Suarez, la marca llegó a operar unos 25 locales en el área metropolitana de Washington, Maryland y Virginia, destacándose por su café tostado en casa y su presencia en zonas urbanas de alto flujo.
Según los documentos judiciales, Compass Coffee enfrenta dificultades financieras estructurales, en gran parte por la continua caída del tráfico de clientes en muchas de sus ubicaciones centrales. A pesar de que las restricciones de la pandemia terminaron hace tiempo, muchos trabajadores en la capital siguen operando bajo modelos de trabajo híbridos o remotos, lo que ha reducido notablemente la afluencia de consumidores en zonas de oficinas y centros urbanos donde la cafetería solía tener buena captación.
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Deudas y cierres planeados
La empresa también ha lidiado con demandas legales y disputas con propietarios de locales y proveedores. Un reporte señaló que Compass Coffee tenía deudas significativas, con aproximadamente $11.7 millones de dólares adeudados a acreedores e inversores, y enfrentaba casos judiciales por incumplimientos de arrendamiento y otros compromisos financieros.
Como parte del proceso de reorganización bajo el Capítulo 11, Compass anunció planes para cerrar varias ubicaciones consideradas no rentables y enfocarse en sus operaciones más sólidas, con la meta de estabilizar el negocio mientras continúa vendiendo café.
Oferta inicial y reorganización
La compañía también nombró a la cadena británica Caffè Nero como “stalking horse purchaser”, lo que implica que este oferente ha puesto una oferta inicial de 2.9 millones de dólares por la mayoría de activos de Compass, incluyendo inventario, equipos y ciertos contratos, con el fin de establecer un piso para posibles pujas adicionales en una subasta.
El movimiento legal busca que la empresa pueda reorganizarse y reestructurar deudas, lo que potencialmente le permita seguir operando en forma parcial mientras negocia con acreedores y busca nuevas inversiones. A través de este proceso, Compass espera pagar a sus prestamistas garantizados y continuar con algunas ubicaciones abiertas mientras se adapta a las condiciones cambiantes del mercado.
