La Franja de Gaza enfrenta ahora otro enemigo: el invierno, fuertes vientos y tormentas han provocado el colapso de edificios dañados por la guerra, cuyos muros han caído directamente sobre campamentos improvisados donde sobreviven miles de familias desplazadas.
De acuerdo con el Ministerio de Salud palestino, al menos ocho personas murieron en los últimos días a consecuencia de estos fenómenos climatológicos, la mitad de las víctimas fueron bebés que perdieron la vida por hipotermia, al no contar con ropa térmica ni condiciones mínimas para enfrentar las bajas temperaturas.
Las ráfagas de viento han derribado paredes debilitadas por los bombardeos ocurridos en los últimos dos años, estructuras que terminaron aplastando tiendas de campaña levantadas en zonas abiertas y costeras, a pesar del alto al fuego vigente desde el 10 de octubre, la llegada de ayuda humanitaria a gran escala sigue siendo limitada, lo que mantiene a miles de personas en condiciones extremas de vulnerabilidad.
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Uno de los casos más graves ocurrió cuando el muro de un edificio colapsó sobre una tienda instalada cerca del litoral mediterráneo de Gaza. El Hospital Shifa confirmó que tres integrantes de una misma familia murieron tras quedar sepultados bajo los escombros. De acuerdo con los reportes, la pared tenía aproximadamente ocho metros de altura y cedió por la fuerza del viento.
Durante el funeral, Bassel Hamouda, familiar de las víctimas, expresó el dolor que atraviesa la población civil: “El mundo nos ha permitido presenciar la muerte en todas sus formas. Es cierto que los bombardeos se han detenido temporalmente, pero aquí seguimos viendo todas las causas imaginables de muerte”, declaró.
En otro punto del oeste de la ciudad, una mujer también perdió la vida luego de que otro muro colapsara sobre su refugio improvisado, confirmó el mismo hospital.
Actualmente, la mayoría de los habitantes desplazados vive en tiendas de campaña levantadas sobre terrenos inestables o zonas cercanas a edificios dañados, equipos de rescate locales han advertido a la población que evite refugiarse cerca de estructuras deterioradas, ya que el riesgo de derrumbe continúa siendo alto durante la temporada invernal.
