El invierno ha mostrado su cara más severa en distintas regiones del planeta y el frío extremo no ha sido exclusivo de un solo país. En las últimas semanas, México y Estados Unidos han enfrentado descensos significativos de temperatura, con heladas, nevadas atípicas y alertas meteorológicas que han afectado la movilidad, la infraestructura y la vida cotidiana de millones de personas.
En territorio mexicano, varios estados del norte y del altiplano han registrado temperaturas bajo cero, provocando cierres carreteros, suspensión de clases y un aumento en la demanda de refugios temporales. Mientras tanto, en Estados Unidos, una serie de Frentes fríos y tormentas invernales han dejado nevadas intensas, cortes de energía y cancelaciones de vuelos, particularmente en regiones del medio oeste y el noreste.
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Sin embargo, este fenómeno climático no se limita a América del Norte. Otras partes del mundo también atraviesan condiciones extremas. En Europa, por ejemplo, las fuertes nevadas han encendido las alertas en países nórdicos, donde el invierno ha superado los promedios habituales.
Uno de los casos más llamativos se ha registrado en Suecia, donde un video difundido en redes sociales exhibe la magnitud del temporal. Las imágenes muestran enormes montículos de nieve acumulada en zonas urbanas y rurales, alcanzando alturas que superan la mitad del cuerpo de una persona. En algunos puntos, el espesor de la nieve llega hasta 197 centímetros, una cifra que refleja la intensidad del fenómeno.
En el clip se observa a un hombre avanzando con dificultad, con la nieve a la altura de la cintura, una escena que se ha vuelto viral y que ilustra el impacto real de estas condiciones en la vida diaria. Autoridades locales han advertido sobre los riesgos para peatones y automovilistas, además de posibles interrupciones en servicios básicos.
Mientras México, Estados Unidos y Europa enfrentan temperaturas históricas, las autoridades reiteran el llamado a extremar precauciones, mantenerse informados y atender las recomendaciones oficiales. El frío, una vez más, demuestra que no reconoce fronteras y que sus efectos pueden sentirse con fuerza en cualquier parte del mundo.
