Después del ataque a Venezuela, el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como de las amenazas hacia otros países de la región como México, queda claro que Estados Unidos se comunica con los países del hemisferio occidental con el lenguaje del siglo XIX en su versión actualizada: la Doctrina Monroe.
El término es una combinación del nombre de pila de Trump y la célebre Doctrina Monroe, el conjunto de políticas establecidas en 1823 por el entonces presidente James Monroe con el propósito original de impedir que potencias europeas intervinieran en el hemisferio occidental.
El presidente Theodore Roosevelt consolidó esa doctrina mediante su corolario de 1904, que justificaba la intervención estadounidense en naciones del hemisferio occidental para “mantener fuera a los europeos”.
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ALARDEA DOCTRINA
A Trump parece haberle gustado la idea, ya que desde la captura de Maduro se ha referido a ella varias veces. “La Doctrina Monroe es un gran asunto, pero la hemos superado mucho, muchísimo. Ahora la llaman Doctrina Monroe”, declaró en su conferencia de prensa del 3 de enero, prometiendo que Washington “ya no olvidará” los principios de ese documento. La nueva doctrina de Trump se basa en la premisa de que Estados Unidos es la mayor potencia del hemisferio occidental y, por lo tanto, tiene la capacidad y el derecho de dictar cómo deben funcionar las cosas en la región.
CINCO BUQUES INCAUTADO
La Guardia Costera de EU incautó otro petrolero en el Caribe el viernes, lo que marca el quinto buque en la mira de la Administración Trump en las últimas semanas, en medio de los esfuerzos por tomar el control de la industria petrolera venezolana. Uno fue ruso, que, debido a las presiones del Kremlin fue liberado, lo que alivió tensión entre las dos potencias. Ayer sábado lanzó ataques contra Siria.
POLÍTICA DEPREDADORA
“La Administración Trump es depredadora, y generalmente se opone a la ayuda exterior y quiere la mayor parte de los beneficios en todas sus relaciones bilaterales, debe recurrir a amenazas para conseguir lo que quiere y no a la generosidad.
El problema es que si Estados Unidos insiste en interferir en las economías de sus vecinos de esta manera, entonces se vuelve responsable de las condiciones económicas allí existentes”, señala Stephen Walt, de la Universidad de Harvard.
MÉXICO, EN LA LISTA
“Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México”, declaró el presidente estadounidense, Donald Trump, en entrevista con Fox News. Horas antes, ante una pregunta de The New York Times sobre si existen límites a su poder global, respondió: “sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme (…) No necesito el derecho internacional”.
GROENLANDIA, QUIERAN O NO
“Por las buenas o por las malas”, Donald Trump quiere conquistar Groenlandia, territorio autónomo que desde hace más de dos siglos forma parte del Reino de Dinamarca. En Copenhague, la capital danesa, y en la groenlandesa Nuuk, se lo toman en serio. Se estudian antecedentes históricos (Alaska, Luisiana o las Islas Vírgenes) y paralelismos en otros puntos del planeta (Venezuela, Crimea, las Islas Marshall o Panamá).
Se desempolvan viejos tratados. Se elucubra sobre cómo el presidente de Estados Unidos podría hacerse con la isla ártica. Se plantean soluciones. Y la inquietud crece entre las autoridades locales. “Como dirigentes de los partidos políticos de Groenlandia, de nuevo subrayamos nuestra posición firme: que el desprecio de Estados Unidos por nuestro país debe terminar”, indicaron.
DEMOCRACIA EN PELIGRO
Para Lydia Polgreen, analista del New York Times, la democracia en Estados Unidos puede ser desarmada, debido a las políticas de llenar las calles de agentes del ICE para redadas contra migrantes, pero que en esta semana, terminaron con la vida de una norteamericana. “Para mí, su énfasis en los despliegues internos del ejército estadounidense, especialmente en el contexto de una acción militar exterior, cristalizó el sello más escalofriante de la segunda presidencia de Trump: la fusión sin fisuras de la política interior y exterior, que pasa por alto el sistema constitucional de gobierno de Estados Unidos para asumir un poder prácticamente ilimitado y sin control”, puntualizó.
